miércoles, 26 de agosto de 2020

Cinco estudiantes cuentan cómo han vivido sus cuarentenas






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¡Hola a todos!

Después de casi 6 meses encerrados se acaba la cuarentena oficialmente, pero no porque el virus esté controlado o tengamos ya la vacuna, sino porque la economía colapsó y es preferible morir de coronavirus que de hambre, para decirlo en términos prácticos.

Para los que leen este blog y no saben, soy docente en LCI (antes LaSalle College), y en una de las materias que dicto le pedí a mis estudiantes que hicieron un intento de crónica relatando cómo han vivido cada una estos días raros. Me gustó tanto lo que hicieron que les pedí autorización para publicarlas en este espacio. Me gustó, porque aunque ellas son mucho más jóvenes que yo, todos hemos sido tocados por momentos de la misma forma. 

Me complace mucho presentar las sinceras reflexiones de mis estudiantes de Gestión de la Moda de LCI Bogotá /Barranquilla.

A Lucía, Laura, Ana, Alejandra, Nathalie, gracias por dejarme compartir sus historias.

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Una lucha del exterior contra el interior

Por María Alejandra Bedoya @ale_bedoya20


Son semanas que parecen como copiar y pegar, algunas son eternas y otras pueden pasar un poco desapercibidas, no se si es por la rutina o porque ya acostumbré a mi mente.

En Bogotá casi siempre son días nublados, oscuros, Muy fríos y para mi muy tristes, de vez en cuando sale el sol, se asoma unos minutos entre las nubes, hace su labor diaria de calentar un rato y se mete por algunos rincones de la casa.

Un día normal, aunque muchas veces me cuestiono que es normal, empieza con las cortinas cerradas, nunca pongo alarma porque me cuesta mucho conciliar el sueño( suelo despertarme en la madrugada, prendo el televisor y pongo alguna de esas películas de muñequitos mi novio solamente abre un ojo me mira y se voltea, se que no lo dejo dormir mucho pero, todo es cuestión de costumbre) mi cuerpo se acostumbro a levantarse entre las 630 y 730 am, generalmente abro los ojos, miro al techo y respiro profundamente, agradezco por un día mas, sea como sea, saludo a mis perros, empiezo a pensar que hare hoy, nunca me planteo si hare algo diferente y pocas veces suelo ser optimista y positiva, simplemente soy.

Lo primero que intento hacer es arreglar mi cama, abro las cortinas para ver si el sol esta por ahí, me miro al espejo para empezar mi rutina y casi siempre tengo taquicardia, es en ese momento cuando me miro al espejo y todo esta calmado y siento los latidos del corazón en los ojos, ese es mi momento de meditar. me cambio de ropa, dependiendo mi animo me pongo algo que me guste para empezar a hacer ejercicio o cojo cualquier camiseta de mi novio, el ya ni se percata de como me visto o que me pongo, cuando salgo del cuarto el ya empezó su día desde las 6 am.

Desde que  empezó la pandemia tenia ciertos lugares de la casa que me daban energía y en los cuales me gustaba estar, pasan las semanas y ya no hay espacios que prefiera, sigo mi día  e intento hacer ejercicio al menos una hora, a veces pongo alguna canción que me guste y me preparo mentalmente para entrar al salón virtual, muchas veces lo pongo desde mi celular y así puedo estar donde mas cómoda me sienta, casi todos los días me toca cocinar, las ideas ya se acabaron, los menús suelen repetirse y por pereza intento hacer por lo menos para dos días, antes solía estar pendiente de algunas personas como amigos y familiares, me esmeraba por saber como estaban o que acontecía, pensaba mucho todo el día, mi cabeza era una maquina, pero ahora me di cuenta que todos tenemos muchos problemas y que cada uno vive la pandemia de una manera diferente, que hay que dar espacio y que no es necesario estar preguntando todos los días como estas, ahora dejo fluir las conversaciones, ya no pienso tanto, deje de ver noticias y mi único contacto con el mundo es mi novio, a el le gusta estar siempre informado, siempre lee sobre lo que pasa y en muchas de mis crisis que por cierto solían ser seguidas le preguntaba como hacia para estar tan estable, para no entrar en crisis, para mantener todo en calma y como es de esperarse su respuesta es no se, no estés triste.

Pasa el día y cumplo con mis responsabilidades, me cuesta mucho sentarme a hacer trabajos y es una lucha constante entre mi estado de animo, mi mente y tomarme 3 litros de agua al día.

Al llegar las 4 pm tengo que sacar al parque a los perros para que al menos ellos también vean un poco de luz, la rutina se vuelve mas pesada, ya cuento los pasos desde que cruzo la puerta hasta el parque, realmente me gusta ir al parque porque a esa hora es cuando el sol esta sobre mi cabeza, el poco calor del sol me alivia y muchas veces mi tapabocas esta por debajo de la nariz y me doy cuenta que salí en pantuflas.

Generalmente intento mantener mi cabeza ocupada, ya sea haciendo aseo, leyendo un poco o revisando las redes sociales intentando no sacar la tarjeta de crédito de mi bolso para hacer mas compras innecesarias, todos los días suena el citófono y mi novio solo me mira y me dice” ahora que pediste, en realidad es la parte mas emocionante de mi día, abrir paquetes. Más tarde vuelvo a la cocina y comemos algo que nos guste, hay días en que el y yo tenemos conversaciones de horas que son apocalípticas, a veces hablamos poco, en este punto ya aprendimos a respetar los espacios y a conocernos mas, no es que suenen tristes mis días, antes lo veía así pero simplemente son días, días en que intento encontrar un equilibrio así sea por medio de la rutina. 


La depresión del tiempo

La mañana

El tiempo se congela y a pesar de que las mil y tareas cotidianas me acechan cada amanecer, se crea una sensación extraña en la línea de tiempo, volviéndose confusa; Días iguales, tareas iguales, momentos iguales, pero con diferente orden; un copy paste desestructurado.

Es como si al despertar supiera que se va a narrar el mismo día, como si pusiera un cassette que se repite pero el cassette nunca empieza en el mismo punto. Todos los días inician igual sin importar a qué hora empieza el día: con sueño. La falta de glucosa en mi cuerpo me mantiene en un sinfín de cansancio, aplazando la alarma hasta que sea obligatorio el despertarse e incluso en los días que se duerme mucho, levantarse con los ojos pegados y rebeldes para despertar.

Estar una vez más en medio del desayuno y no entender dónde estás. El sentir se confunde diariamente, el sentir ya no tiene sentido. Pues la cotidianidad y el no tener con quién hablar crean una sensación de pérdida, de desorientación. Es como el náufrago que experimenta sueños vívidos en su recorrido. Se podría decir que es la ironía de un mar inmenso y lleno de diversas especies pero que en realidad desde la superficie es simplemente un espejismo de capas azules infinitas con un mismo horizonte. Las paredes blancas de mi apartamento son el paisaje que acompaña la primera taza de café, son el tiempo congelado, como si estuviera atrapada en el televisor con una película en replay.

Es levantarse de la mesa y funcionar como una máquina automática. La voz se repite en la cabeza en sintonía con las manos. “lavar los platos, prender el computador, prender la cámara, hablar, colgar, trabajar, mirar el celular, intentar crear, cocinar, lavar, cocinar, lavar, cocinar, lavar”.

Al Medio día

Me encuentro entonces soñando despierta mientras espero conectarme al mundo digital, mientras el internet carga rayita por rayita la pantalla. Nace en medio de la concentración la distracción: la sensación de querer crear, de querer escribir en los momentos menos oportunos. Lo que deberías estar haciendo con el tiempo y con el espacio no lo hace tu cuerpo pero solo tu mente. Es como ver la acción fuera del cuerpo y no como parte de él. Es cuando la mente necesita generar una compañía que no sea tu reflejo propio para sobrevivir y entonces crea copias de mi misma haciendo las diversas tareas por la casa. Es cuando el cuerpo entra en mecanismo de supervivencia para la sanidad. Es el cuerpo intentando evitar la depresión crónica pero entendiendo que ciertas emociones despiertan para sobrevivir.

 En la tarde

Empiezo a entender que el cuerpo escucha la mente, la mente escucha y siente con el tacto su realidad física y trata de sobrevivir en la realidad mental. Es cuando el cuerpo refleja en medio de no tener ganas la realidad de su estado: depresión en el tiempo. Es finalizar un día de estudio para encontrarse en la soledad nuevamente. Es ver cómo las cosas se mueven con lentitud y que todo pasa como si viviéramos en cámara lenta. Cierro el computador y miro a mi alrededor. Encontrarse hablando al final del día con el profesor y después no recordar que decías, mientras te das cuenta que ya no hay nadie. El cuerpo sueña una vez con hacer, con crear, aunque no tenga ganas de hacerlo. Es su mecanismo de supervivencia. Necesito hacer algo (aunque en realidad solo quiero descansar). El cuerpo realiza tareas básicas para mantener el orden y la mente ocupada, es la mente pidiendo con ansias que el cuerpo sea activo, sea productivo pero entiende que el cuerpo necesita parar y pensar. La constante lucha entre hacer, crear y pausar: Es el tiempo en receso, es el cuerpo deprimido pero sin dejar de estar vivo. Es el cuerpo creando, maquinando, probando en medio de la lentitud. Ir a otro ritmo, ir despacio, errar y parar, parar y crear, crear y soñar. Así empiezan mis noches.

 En la noche

El momento donde más sueño es con la luz de la luna, pues es querer hacer algo que me llene antes de finalizar el día. La mente entra en acción. Se encuentra de un momento a otro, anotando los quehaceres y el programa del día (noche) para luego no encontrar cómo  hacerlos. Es cocinar y al mismo tiempo lavar, para después comer la cena y dejar todo sin limpiar. Es generar espacios dentro de la misma casa para diferentes propósitos: Estudiar, comer, leer, dormir, llamar y al mismo tiempo usar un mismo espacio como multiuso y multipropósito. Estudiar durante el día en la mesa y luego pasar al sofá al almuerzo, para luego regresar a la mesa a comer y permitir luego que el sofá se convierta en la nueva oficina. Una oficina con distracciones. Aunque cada noche comience igual, no todas las noches funcionan igual. Así como están los momentos donde la pereza y el no tener ganas consumen mi tiempo para luego madrugar y hacer mis quehaceres, hay otras como hoy, donde luego de perder mi tiempo hago TODO. Encontrar mi historial y ver que hay mínimo 15 reproducciones de videos en youtube para luego encontrar las 20 pestañas que tengo abiertas de google drive, gmail, omnivox, este documento y más. Es no permitirme dormir hasta culminar cada cosa, es adelantar, es anotar todo, es hacer notas y párrafos demás. Acción, acción, acción o nada y acción o nada y nada. Todo es una combinación, un nudo, una mancha. Nunca aunque suene irónico en medio de la cotidianidad y las mismas tareas hay un mismo formato.

 La madrugada

El momento de reflexión nace; El momento de introspección. Llega el silencio y la calma, las cobijas me arropan y la oscuridad me acompaña. Los pensamientos fluyen como agua y jabón. Los días ya no tienen línea del tiempo. El tiempo se ha perdido. Las siete de la mañana puede funcionar igual que las dos de la madrugada, todo dependiendo de la suerte del día. Es comprender que el tiempo funciona en círculo o espiral; continuo pero confuso. Que cada día suceden las mismas cosas pero con orden diferente. La comida es a horas diferentes, estudiar es a horas diferentes, levantarme es a horas diferentes.

 La estática del silencio nocturno me permite finalmente dejar que la sensación de que nada va a ser igual pero al mismo tiempo todos los días sean iguales, fluya por mis venas. Me permito entender que no puedo ejercer control sobre todo y qué aunque quiero que sea de cierta manera cada día, se sentirá diferente pero sucederá igual.

Video IG


Ansiedad en cuarentena: cómo evitarla durante el aislamiento preventivo -  Vida - ELTIEMPO.COM

Algún día, o día uno. Tú decides

Días antes de la cuarentena:

Disfrutando al máximo mis años de juventud, llega una enfermedad que cambiaría el mundo entero y sería una etapa para reflexionar todo lo que el ser humano está haciendo. Cuando empezó el tema del Covid-19 todavía la gente lo tomaba muy tranquilo y yo también lo tomaba igual, no sabía que estaba pasando y que podía pasar, me atrevería a decir que todo el mundo pensaba que todo iba a pasar en poco tiempo y todo volvería a la normalidad. Unos días después la universidad mando un comunicado diciendo que darían 15 días para definir que se haría con las clases. Desde entonces yo decidí venirme para Bogotá y aquí empieza mi cuarentena. 

Mes 1:

Tenía una confusión de emociones amo Bogotá, pero me haría mucha falta Barranquilla. Fue una montaña rusa de sentimiento no sabía que sentir estaba muy confundida, ¿clases online?,¿Una pandemia?, ¿mis amigos?, ¿las fiestas? No entendía nada, no sabía que hacer como sentirme o que pensar, cada día miraba las noticias y el comunicado era que habría 15 días más de cuarentena obligatoria, yo estaba desesperada. Terminé el semestre y empecé mis vacaciones donde tenía mucho más tiempo libre para pensar que ponerme deprimida no me estaba trayendo nada bueno. Empecé a analizar lo que estaba haciendo mal, entonces decidí cambiar mi rutina para mejorar mi vida y empezar a salir de esa confusión de emociones en la que me encontraba y así empezó mi nuevo comienzo.

 Mes 2 y Mes 3

Ya había pasado un mes y ya veía varios cambios en mi vida, ya entendía que era lo que  realmente pasaba en el mundo sabía que era una enfermedad grave que era necesario quedarnos en la casa para no seguir con el contagio, era necesario cuidarnos y cuidar a nuestra familia, ese mismo mes empecé con mis emprendimientos; el primero con mi hermano una tienda online para vender zapatos de niña, y el segundo con mi cuñada una tienda online de fresas con chocolate, estaba emocionada de empezar a tener mis propios ingresos, y entender un poco de la vida del profesional, era un paso más a lo que vendría ser mi futuro muy cercano, hice varios cursos para poder aprender a vender online, de cómo manejar mucho mejor las finanzas al comienzo de un negocio, y varios cursos más que me ayudarían a entender un poco más como es este mundo de vender online. Asimismo, realice un curso de ayuda a reforzar mi estado emocional, realice varias lecturas como complemento del curso para poder tener un enfoque claro que era el que estaba buscando para mi vida como persona, enfocándome en varios puntos que sentía que estaba bastante débil y necesitaba una ayuda extra para entender muchas cosas. Cada vez pasaba el tiempo más rápido y pasaban los meses el primer mes de cuarentena ya se había terminado y nosotros seguíamos encerrados, pero ahora por lo menos yo con otros objetivos y mucho más cerca de lograr lo que siempre había querido lograr, a nivel personal y con mi propio esfuerzo. Dos meses en los que mi crecimiento había sido enorme cada vez me enfocaba más en lo que en realidad quería para mi vida.

 Mes 4 y Mes 5:

El siguiente mes fue un mes donde me dedique a la universidad, mis negocios y a mí, esas eran mis prioridades y cada día le metía más esfuerzo a cada una de ellas. En el mes numero 4 hice el reto de las 5am donde lo saqué de un libro llamado el club de las 5am donde dice que si uno inicia el día con una rutina especifica que el libro propone le da una cantidad de beneficios a tu vida en diferentes aspectos, nunca en mi vida había realizado algo parecido y fue una experiencia única donde me ayudó a organizar mi vida mucho mejor. Es un libro que recomiendo mucho a las personas que sienten que les falta un poco de organización en su vida y que quieren enfocarse para cumplir sus metas más rápido.  Hasta el día de hoy ya han pasado 5 meses y he hecho demasiadas cosas con el fin de mejorar mi vida comenzando con mis dos emprendimientos que me han hecho mejorar de manera importante mis finanzas como mujer independiente, mi crecimiento personal ha sido otro de los cambios que he realizado en la cuarentena con ayuda de libros he aprendido muchas cosas para sacar mi mejor versión cada día, completamente orgullosa de lo que en tan poco tiempo he logrado y nunca pensé que todo lo que en un momento eran sueños lo puede estar cumpliendo el día de hoy.

 Reflexión de la cuarentena: Nada es imposible si te lo propones, tu eres el único que limita tu vida. 

El agujero de Alicia

Nathalie Serna 


Es increíble como tu vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, casi como la ilusión que da el dormirte y soñar; a veces pueden ser hermosos sueños que te reconfortan, o pesadillas que te quitan el aliento.

 No suelo ver la vida como blanco y negro, la veo como matices, como un abanico de colores tan infinitos, que las posibilidades se amplían ante mis ojos, por esta razón, por muy mala que sea la pesadilla, se que es solo el trampolín que me impulsará para algo mejor, solo que a veces las pesadillas se pueden tornar tan reales y oscuras, que terminas quizá perdiendo tu enfoque, y creyéndole a ese matiz gris, o por lo menos fue lo que me pasó en el mes de marzo de 2020.

 Mi vida evolucionaba como siempre, en esos días solo me apegaba a mis planes para el futuro, y vivía mi presente con aquellas personas que me rodeaban, nunca pensé que todo fuese a cambiar de repente. Recuerdo como si fuera ayer, el día que estaba en un concesionario de carros, a punto de comprar un nuevo carro para la familia, lo mirábamos, probábamos, ya estaba casi en nuestras manos. Se escuchaban pequeños zumbidos sobre un virus que estaba afectando a China, y quizá algunas partes de Europa, sin siquiera sospechar que pronto nos llegaría la hora de tener su presencia destructora en nuestro país.

Es así como en muchas ocasiones pensamos que esas cosas que le están afectando al otro, jamás nos pasarán, pecamos de confiados, pecamos de no preparados.

 De repente al pasar los días, nos avisan de una cuarentena preventiva, recuerdo que estaba en mi casa, y había escuchado que eran tan solo quince días, y de nuevo pensé que era algo solo momentáneo; tan solo unos días atrás me había despedido de mis compañeras de clase, y en mi mente nunca existió el pensamiento de que seria la ultima vez que las vería, han pasado cuatro meses desde entonces.

 Le llamo agujero del conejo a la experiencia que la pandemia, y la cuarentena han dejado en mí, ya que por mas que sentí que caímos, aun así, para mi no ha sido blanco o negro, malo o bueno, paradójicamente al igual que en Alicia el país de las maravillas, dentro del agujero del conejo había muchas sorpresas, y un mundo infinito por explorar, las matices de las que hablo, y en las que creo firmemente se hicieron más palpables que nunca.

 Yo le llamo también etapas, y transición, a la manera en como yo he vivido la experiencia. Inicié con mucho optimismo, pensando de que pronto el encierro iba acabar, cuando pasaba el tiempo semana a semana la esperanza de volver a la “normalidad” se iba desvaneciendo, y con ella el optimismo y las ganas de sonreír. Por medio de las redes sociales que suelo usar podía observar a través de memes, y publicaciones como la gente intentaba sacar el máximo de su creatividad para matar el tiempo, y con él, las ansias, el miedo, y la incertidumbre; luego pasaron más semanas, y aquellos actos de positivismo cesaban, en ellos, en mi. De repente empezaron también a relucir cada uno de mis demonios, algunos que pensaba ya superados, y otros que ni conocía. Siento que aprendí más de mi, y de los demás en este tiempo que, en toda mi vida, es un sabor agridulce que mezcla mi agradecimiento, y ansiedad que me provoca la situación. Mis temores más profundos me empezaron hacer perder el control mental, y cada día el matiz se hacia mas oscuro, una montaña rusa de emociones se paseaba por mi mente, y la guerrera dentro de mi parecía no tener fuerzas para salir del lodo emocional. Pronto hubo un silencio, y ese silencio empezó a trastocar mi vulnerabilidad, empezó a retarme, pensé: “yo soy mas fuerte que esto”, “hay maneras de mejorar y enfrentarlo”, “has salido de otras”. Mis demonios pronto empezaron a dejar de hacer ruido en mi mente, y la tranquilidad se apoderó de nuevo de mi, miré atrás, y miro hacia adelante. Aquellas noticias negativas no volverían a ser mi enfoque. Decidí que iba a crecer en medio de la adversidad, y que así mismo el mundo debía crecer ante la adversidad. Escribo, y no parece alcanzar para expresar la profundidad del agujero de conejo, y la magia que puede envolverte en el, de los monstros que pueden perseguirte, y querer derrumbarte, y de la guerrera o guerrero de luz que hay en nuestro interior. Está ahí siempre esperando a que le digas: ¡DESPIERTA!

Temor

Laura German

Otro mes de cuarentena esperando a que este sea el último, lunes, martes, miércoles, jueves y viernes, los días de semana pasan lento como un caracol, sábado, domingo, y el fin de semana pasa en un abrir y cerrar de ojos.

Aburrida de la misma rutina, despertarme, desayunar y regresar a mi habitación para tener clases. Me gustaría decir que tengo tiempo de sobra, pero, todo lo contrario, a duras penas tengo tiempo de hacer ejercicio y lo aprovecho con todos mis ánimos para no enloquecer.

Ya no ocurre nada nuevo, todo se convirtió en algo monótono, espero no acostumbrarme a ello, a no familiarizarme con el encierro.

Los días pasan y cruzo los dedos por que este sea el último mes definitivo de cuarentena.

Miro hacia el pasado en los primeros días que inició el aislamiento, y recuerdo lo feliz que estaba por no tener que ir a la universidad. Hoy me arrepiento de ello, ahora es algo que anhelo, pasar tiempo con mis compañeros y las risas que compartíamos, extraño esa caminata que hacía todos los días después de clases para regresar a mi casa, las salidas con mis amigas y, sobre todo, ver a mi familia.

Hoy temo de haberme acostumbrado a estar encerrada y no socializar, temo que cuando acabe la cuarentena, mis ganas de salir sean nulas, no por miedo a contagiarme, si no por la misma costumbre de no salir.

Bandas musicales pasan por mi ventana y solo logro pensar ¿cuántas calles habrán recorrido? ¿Los han apoyado?

Quejas, desespero y depresión cruzan mi mente, noticias que llenan mi corazón de tristeza llegan a mí, como una especie de choque con la realidad, solo espero que todo pase rápido como la velocidad de la luz.

Hay tantas cosas que quiero hacer, pero el mismo deseo me aleja de ello, me engaña y traiciona con él tiempo.

Barro, trapeo y lavo los platos, lo hago cada vez que puedo para ayudar a mi madre en el aseo de la casa. La universidad me consume, el futuro lo veo lejano, quisiera tener el poder de adelantar todo hasta la mejor parte, pero la verdad es que por todo lo que pasamos en la vida, sean cosas malas o buenas, son la formación que tenemos para crecer como personas y poder enfrentarnos al camino largo que nos queda.

Entro a mi habitación, me siento en la cama, abro mi computador y me preparo para otro día de clase.




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