jueves, 25 de junio de 2020

Día 104, Desahogo. Por fin lo terminé, ojalá lo pueda leer.

¡Hola a todos!

No sé si a ustedes también les ha pasado o les está pasando lo que a mí en estos días raros. ¿Qué me pasó? que los he ido viviendo como en fases.

La primera, bastante esperanzadora. Realmente creía que el 14 de abril todo iba a estar controlado y superado. 

¡Que ilusa!



Luego, una larga fase de mucha incertidumbre y miedo. Como si estuviera viviendo dentro de una película de terror, en la que no solo no había gente en la calle, sino que tampoco había ruido. En la que una de las mayores preocupaciones era tener lo indispensable: Huevos, harina, leche, papel higiénico... como lo dijo  en entrevista el actor Ricardo Darín a comienzos de abril de 2020 👉click acá👈 la falta de sueño se volvió colectiva, la gente en las redes empezó a compartir que le costaba dormir, pero también gente que no era habitué de la cocina empezó a compartir recetas de cocina. Era todo muy raro. 

Mientras escribo esto pienso que ocurrió hace tiempo, mucho tiempo. Y tal vez sí, ya van más de dos meses de "ese tiempo". 

¡Y eso es MUCHO tiempo encerrados!



Luego, otra etapa como de... ¡se acabó la pausa mental! Es hora de la "reactivación". Muchos empezamos a movernos (en mi caso fue literal lo del movimiento) 👉click acá👈 Fue como si de alguna manera se acabara esa etapa de "duelo", de tristeza colectiva que sé que muchos de alguna manera vivimos. 

¿O solo fui yo?


Y finalmente esta, que arrancó después del 20 de mayo. La de la "nueva realidad".

 ¿Esta es la nueva realidad? ¡PLOP! 
(la del tapabocas y el miedo es la que NO me gusta, la de la economía solidaria me encanta)
  
Lo de la Economía solidaria me ha gustado mucho y creo que muchos hacemos lo que podemos para colaborar. 


¿Esta ya es la nueva realidad?

Han pasado más de 103 días desde que mi esposo y yo decidimos encerrarnos. Casi 10 días antes que se declarara la cuarentena obligatoria en Bogotá y pienso que la Laura del 13 de marzo de 2020 no estaba llena de esperanza, sino que más bien era ingenua. Muy ingenua.

Ingenua y rubia como Charlize Theron saliendo de rodaje... 

Confieso que yo sí pensaba que el instinto de supervivencia iba a prevalecer y por tanto, íbamos a quedarnos en casa cumpliendo con la cuarentena estricta como lo estábamos haciendo con toda mi familia, algunos en Viotá y nosotros acá en Bogotá, pero ya sabemos que no ha sido así, por las razones que sean.


El miedo sigue, yo sigo con miedo. Quiero seguir en casa, no quiero salir a la calle, mi paranoia no me dejaría estar tranquila. Además...

    ... Todo lo puedo en internet que me fortalece ☺. 



Tomada de: https://jrpokle.wordpress.com/2011/05/10/the-church-of-wi-fi/

Soy optimista, si bien sé que el mundo es complejo, también creo que se puede mejorar y procuro hacer todos lo días algo para que así sea. Digo esto y quiero que quede claro que también tengo mis momentos difíciles, como todos, pero intento que la dificultad no me gane.

Cuando arrancaba la pandemia, mejor, la cuarentena, publiqué un episodio en el Podcast#CuarentonasJuguetonas 👉"Desde la cuarentena" 👈 donde les contaba cuál era uno de mis principales miedos a esta situación, lograr el equilibrio financiero que sí o sí necesito, como todos. Lo acabo de volver a oír  y reconfirmo tres meses después que, como decían las abuelas: "mientras hay salud hay vida".  Acá vamos, acá seguimos.

¿Qué si he pensando en la muerte? Mucho. No quiero que me dé esa vaina, porque sino más una gripa me hace añicos, no me imagino esa vaina y todavía tengo muchos cositas que resolver acá y pues quisiera poder hacerlas, la comuna hippie, muchas más versiones de GORDA y el listado de proyectos que le he ido compartiendo a varios amigos. 😀 

Yo sé no es fácil para nadie vivir de esta manera, pero no hay otra, tenemos que adaptarnos y sobretodo, ser muy responsables con todo lo que mandan las autoridades sanitarias: Tapabocas, distancia social, protocolos de seguridad.

 
Vi esta foto en Twitter, en un artículo del diario Clarín y se me arrugó el corazón, como se me arruga cuando me entero que amigos y conocidos tuvieron que entregar locales y oficinas, porque es imposible pagar arriendos con los negocios cerrados. O cuando me dicen que les cancelaron el contrato y llega la súplica personal: ¡Dios, que no me toque a mi! Ninguno está exento. A todos nos puede pasar.  Y ahí regresa la angustia, pero también la cabeza a trabajar a mil para buscar posibles soluciones para ayudarnos. Para ayudarnos entre todos.


No quisiera ser ni Alcaldesa, ni Gobernadora, ni Presidenta de ningún lado. Que difícil todo.

Pero así como se me arruga el corazón con las noticias que son poco alentadoras, también me dibuja muchas sonrisas ver a la gente rebuscándola más que nunca, dándole la vuelta a la tuerca, todos tratando de ayudarnos de la manera que podamos, comprando, vendiendo o simplemente, dándoles visibilidad, en mi caso personal, a través de los medios que tengo a la mano: mis redes sociales. No sé si ha servido de algo, no sé si han vendido al menos un pan, no sé. Lo que sí sé con total certeza, es que lo hago con mucho gusto y sobretodo, con mucha esperanza, con mucha ilusión de estar siendo útil en estos momentos complejos.

Estoy completamente convencida, así como dice en este spot de la televisión argentina: Nadie sale campeón solo, y menos en estos momentos.




Empecé mil veces este Post/Entrada. La idea era otra, pero lo estaba haciendo desde el día 85 y hoy es el día 103 (creo) así que ojalá haya llegado hasta acá. Este fue mi desahogo de cuarentena, ¿cómo ha sido el suyo?


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