miércoles, 13 de junio de 2018

Las gorditas no tienen derecho a casarse, por Cata Bonilla



¡Hola a todos!

Hoy le cedo el espacio de mi blog, a Catalina Bonilla Mieles, una Pesadita que se casó hace un par de días, no es amiga mía, pero la vi en la pasarela de Juan Pablo Socarrás y diré que es Pesadita de corazón, más que de cuerpo, eso sí es grande, alta, y fue una novia bellísima, con el vestido más elaborado y hermoso, que haya podido ver en los últimos tiempos. Ya saben, me encantan los temas de los vestidos de novia y que lindo poder compartir la historia del vestido de novia de Catalina. Por favor, no dejen de leerlo. Gracias, Catalina por compartir tu historia y dejarme reproducirla en el blog.
LaPesadaDeModa

Todas las fotos, cortesía de Catalina Bonilla
Ella es Catalina, por favor, no dejen de leer su relato, sé que puede ser inspirador para muchas mujeres. Y no se trata de tener mucho o poco dinero, se trata de ser felices, y mucho más felices, ese día que es tan especial para muchas de nosotras.

Por Catalina Bonilla Mieles**

Bogotá, octubre de 2017.
Estuve en una reconocida casa de novias, donde la primera frase que me dijeron fue: "esos vestidos son muy al cuerpo, a ti te viene bien solo el corte princesa"; casualmente el único estilo que no quiero para mi boda.

Seguido a eso, ya se imaginarán las tallas que me trajeron y ni a 4 manos era posible cerrar alguno de esos vestidos, de los cuales al segundo ya dije que no me medía más porque era un sinsentido y una frustración en aumento, de la que además más tarde me desahogué con un par de lágrimas y un burrito mexicano. Hasta ese punto y después de que varias mujeres a mi alrededor preguntaron qué dieta haría para mi matrimonio, parecía que las gorditas no tenemos derecho a casarnos, o al menos no con un lindo vestido.

¿Lo peor? No me considero gorda, mido 1,75, soy grande y tengo uno que otro kilo que bajar, pero valoro mi belleza tal y como es, porque cuando desde los 15 años aprendes que de por vida y por salud debes hacer dieta, te cambia la perspectiva de la delgadez y aprendes que la belleza es mucho más que un estereotipo.

Sí, yo no soy megaflaca por salud, porque mi cuerpo es una máquina para guardar cada cosa que me como y, a contradicción de todo lo que promueven las mujeres fit de hoy en día, ni por el carajo me puedo comer una avena o unos "pancakes saludables" en la mañana porque son un festín para mi insulina.

El vestido es lindo, lindo, relindo.

Dicho esto, no quiero decir que me es indiferente el tema del peso, un par de kilos menos no hacen infeliz a ninguna mujer. Salgo siempre peleando y llorando del médico o la nutricionista, porqué aunque sé que cada cosa que me dicen es por salud, quisiera comer 5 empanadas con ají y coca cola, sin que me hicieran daño y sin que llegara el odioso momento cuando alguien te pregunta "¿y tú por qué te has dejado engordar tanto?" (momento que además sucede cuando tienes el placer de morder la tercera empanada).

Mi comida favorita son las hamburguesas, no tengo tiempo para "ser organizada" como las mujeres fit para preparar cada bocado y tengo 10 kilos de más, sí 10. Así y todo, soy la mujer más feliz y afortunada del mundo, tengo un hombre que se muere por mí y yo por él, por el que muchas me preguntan cómo hago para que me mire con tanto amor y con el que me voy a casar, porque contra todo pronóstico, yo, "una gordita" según las revistas y la sociedad, me caso y me viste uno de los más lindos diseñadores del país, porque las gorditas sí somos felices y no solo nos quiere la mamá.

Foto: Cortesía Catalina Bonilla Mieles
Amé esta foto, absolutamente preciosa.

Pd. El diseñador más lindo y que me vestirá es Juan Socarrás por supuesto. La casa de novias me la reservo, pero la que quiera me pregunta y de pronto se ahorra un mal rato.

Las gorditas no tienen derecho a casarse - Parte 2
(En honor a JPSY = Juan Pablo Socarrás)

Bogotá, junio de 2018
Debo empezar por decir que JAMÁS me sentí como una novia fea o gorda. ¡Todoooo lo contrario! Me sentía yo, me sentía segura, feliz, radiante y, como imagino que todas las novias, como una princesa. 
Sin embargo, de toda la organización del matrimonio, el vestido fue lo único frustrante aunque nunca lo hubiera dicho en voz alta. Cuando fui a ver vestidos recibí infinitos comentarios de por qué no usaba faja o le poníamos unas varillas, en ningún lado había de mi talla, incluso, conocí a una persona que me pidió limpiarme el cuerpo con pañitos y ponerme guantes de latex para no ensuciar sus vestidos. Todo, absolutamente TODO, experiencias desastrosas.

Fue así como llegué donde JPSY, donde en una hora de conversación supe que era él a quien quería a mi lado, así no supiera ni que vestido quería.


Empecé por pedirle ese diseño que ven en las fotos, que me tapara todo. Brazos, escote, ancho abajo, que no me marcara nada. A él nada de eso lo convencía, pero me siguió la cuerda. Me fue llevando poco a poco al tipo de vestido que él sabía me haría brillar, pero sin presionarme y bajo una única premisa: "yo puedo hacer el vestido que quieras, con el peso que tengas, con la altura que tengas, ese es mi trabajo, tú solo debes ser FELIZ y montarte en la película que serás la novia más linda del mundo".

Fueron 8 ó 9 meses aproximadamente, acompañándome, abrazándome, aconsejándome, yendo a buscar la tela conmigo, presentándome a su equipo, sus amigos, mostrándome que detrás del gran diseñador hay un GRAN ser humano. Fueron meses que sin darme cuenta, él poco a poco me fue guiando hasta que un día le dije: ESTOY LISTA.

Juan, gracias por interpretar tan lindo el sentimiento de Catalina. Sé que siempre te digo que tu novias son las más divinas, pero con esta novia tienes millones de puntos más. Te quedó muuuy bella, lucía radiante.

Al final no hubo diseño, solo un proceso de profundo amor, dedicación y confianza. Fueron tres pruebas y nunca supe que vendría después. Fueron días bordando 24/7 a mano y al final fue él quien lo logró. Sin juzgarme, sin recabar en mi peso, sin ofenderme, únicamente pidiéndome ser feliz.

Gracias a Juan y todo su equipo: Doña Lucy, Camila, Carolina y Lucía por este proceso, sin ustedes JAMÁS hubiera sido posible.

Gracias Juan por hacer todo con amor, nunca tendré palabras para agradecerte.

Pd. ¡Juan Pablo también vistió al novio, mi mamá y la madrina! Además, bordó el velo a mano.

** Post publicado en el muro personal de Catalina en FB, y publicado con autorización de la autora.


¡Nos seguimos leyendo!

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2 comentarios:

  1. SUMAJESTAD siempre sorprendente por eso eres UNICAMENTE UNICA ese corazón no lo tiene nadie y la pasión por nosotras las tallas plus Size te llevo en mi corazón gracias por darnos gusto en la fina coquetería para nosotras que somos mas coquetas que cualquier mujer .

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  2. Amo cada una de las emociones que trasmite este "diario de una novia". Y si, es absolutamente espectacular ver cómo brillas cuando te amas y cuando tienes claro quién eres y qué quieres en tu vida. Afortunadamente Catalina puede darse el lujo de tener a nuestro Lord de la Moda Juan Pablo Socarras como su diseñador, pero más allá de esto, siento que hace un llamado a todas las mujeres a no dudar nunca de su belleza sin importar si encajas en el estereotipo de belleza que socialmente nos venden. Gracias Lau por compartirlo.

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