sábado, 26 de agosto de 2017

Diana Spencer, la mujer que me enseñó sobre la felicidad (sin saberlo)

¡Hola a todos!


Diana, Princess of Wales
Todas las fotos fueron tomadas de Google.
Siempre que pienso en Diana de Gales, pienso en esta foto y esa mirada, siempre. 


Yo tenía como 8 ó 9 años, y lo primero que supe de ella era que no se ponía enaguas ¡jejeje! Sí, Diana Spencer, la mujer que se iba a casar con un príncipe real, no usaba enaguas y se le veían los cucos 🙉 con la contraluz que daba en la falda. 

Si mal no recuerdo, esa fue la primera foto que muchos vimos de ella. Por cierto, la busqué y no la encontré.

¡En serio!, eso es lo primero que recuerdo de Lady D. Lo segundo es que yo pensé que su primer nombre era Leidy ¡Jajajajajaja!, por favor, recordar que tenía 8 años, no sabía inglés (bueno, ahora tengo 45 y tampoco sé inglés), y lo tercero, que Diana era igualita a Rocío Contreras, la hija de Víctor y la nieta de la señora Isabel, la mejor modista de la época en Viotá. Sí, Rocío era así era de bonita, hasta tenían el mismo color y corte de pelo.

Amé (amamos con mi hermana Milena), a Diana desde el primer momento. Como en esa época no había internet, pues tocaba informarnos a través de las revistas, porque en la radio y la televisión, no había tantos programas ni secciones de farándula como ahora, entonces, Vanidades, Cromos, Carrusel y las poquitas revistas Hola que mi tía Carmenza llevaba a Viotá, era nuestra fuente de información, pero sabíamos ¡todo!



Seguimos con atención cada detalle una vez se conoció la noticia del compromiso. En esa época también supe que los zafiros eran unas piedras finísimas, de color azul, y desde entonces para mí, Zafiro = Lady D.

El día de la boda, mi mamá, Milena (mi hermana) y yo, madrugamos a ver el matri, porque por supuesto hubo transmisión de la boda. Mi querida Pilar Castaño, era la que comentaba desde los estudios de Inravisión (hoy RTVC) que entonces quedaban en la calle 24, la llamé para confirmar el dato, además me contó que ese fue su primer trabajo en la televisión nacional, dicho ésto, puedo asegurar que sigo a Pilar Castaño desde que empezó su carrera profesional 😉. 

El asunto es que vimos la boda completa, en blanco y negro, porque en nuestra casa no había en ese tiempo televisor a color, así que el dorado del carruaje que llevaba a Lady D, y la alfombra roja que iba desde las escaleras de la Catedral de San Pablo, hasta el altar, solo lo vimos en las fotos que publicó El Tiempo o las revistas, varios días después. Como sea, fue lindo ver la boda del siglo en vivo y en directo. Como se nota, he sido farandulera desde la infancia... jajajaja.

Era 1981, y el vestido de Diana fue (y sigue siendo), la cosa más hermosa del mundo (en mi top 5 de vestidos de novias reales de toda la historia ese va de número uno). Era el verdadero "merengue". Metros y metros y meeeetrooos de tela, en la falda, en las mangas y la cola eterna, que no se terminaba nunca.


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Soñé tanto con ese vestido, que al año siguiente hice la Primera Comunión, y aunque el curita del pueblo nos obligó a hacerla con uniforme de la escuelita (otro día les echo ese cuento), mi mamá y mi abuela, nos mandaron a hacer vestidos blancos, no largos, para después de la misa y el mio adivinen en quién estaba inspirado.... ¡Obvio!, en el matrimonio de Diana de Gales. No, no hay fotos, por favor recordar que eran fotos en papel y ni idea, dónde andarán. Pero les dejo la foto para que se lo imaginen. Me lo hizo la Nena Contreras, si hay viotunos leyendo este post/entrada, ellos saben que ella era otra talentosa y que solo hacía cosas exclusivas. 💅💅


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Después vino todo el, "fueron felices y comieron perdices...", ¡momento! ¿fueron felices y comieron perdices? 

No, la cosa no era así. Las revistas empezaron a mostrar a una Diana que no lucía feliz pese a tener dos hijos, vivir en un palacio, tener ropa divina, ser invitada a grandes eventos, ser la Princesa de Gales, futura reina de Inglaterra, así que también, gracias a Diana, desde pequeña empecé a darme cuenta que eso NO era suficiente para ser feliz toda la vida, y que yo en Viotá, con las limitaciones que pudiera tener, era más feliz que ella que era una Princesa, de las de verdad.  

También, por ella, me enteré que existían dos enfermedades que tenían que ver con la comida, la bulimia y la anorexia, Diana padecía bulimia, al parecer como consecuencia por el desamor del pendejo de Carlos, que no resultó siendo ningún príncipe azul, ¡uych!


Imagen relacionada

Las especulaciones crecían, Diana se veía triste, el Carlos ese, nunca la agarraba de la mano en los actos públicos, ni se notaba cariñoso, pero como todo se sabe en la viña del Señor, nos enteramos que nunca le había dejado de poner los cachos a Diana, con la Camila Parker esa, y claro, Dianis hizo lo propio.


No sé si por solidaridad, por honestidad, porque se mostró humana, porque era una persona que mostraba amor por los demás, Diana empezó a ganarse más el corazón de todos. Pero digamos que a partir de la entrevista con el periodista Martin Bashir mucha gente la comprendió más y la amó con locura. 




Por supuesto, Diana fue un ícono de estilo desde el primer momento. Desde que la vimos usando "transparencias", mezclando las lujosas joyas de la corona británica con bisutería, y como no somos tan observadores ni tan conocedores, pocos lo notaban, pues ella no tenía reparo en usar diamantes en las orejas con un collar de fantasía (¡genia!). También, como toda una It girl, ella sabía darle otros usos a las joyas, por ejemplo, usaba collares como binchas, balacas o cinturones.  


Imagen relacionada

Si se fijan, muchas de las cosas que Diana usaba hace más de 20 años, se usan desde hace varios años. Pero no les voy a contar en detalle sobre el ícono de estilo que fue Diana Spencer, princesa de Gales, porque los medios han estado inundados de esa información y además les dejo varios links de notas que otros medios han hecho para que echen un vistazo. 




Y el día que Diana murió y los siguientes, estuve como en shock y lloré. Estaba en Ocaña (Norte de Santander), era un domingo. Ese día no trabajaba, pero andaba en la calle, y cuando volví a la casa me enteré de la noticia. Fue triste muy triste. A los 36 años terminaba la vida de una mujer que sin proponérselo, sin saberlo, me enseñó muchas cosas de la vida.

No quería dejar pasar más días sin publicar este post/entrada como homenaje a la Reina de Corazones, que el próximo 31 de agosto, cumple 20 años de ese terrible accidente en París. 


¡Nos seguimos leyendo!

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