viernes, 4 de septiembre de 2015

Así despedí a Gustavo Cerati (hace un año)

¡Hola a todos!

Estaba entrando a la zona de inmigración. Mientras hacía fila saqué el celular para prenderlo a ver si me podía conectar (a Twitter, por supuesto). El celular se encendió, y tan pronto me conecté al WiFi, mientras seguía en la fila, empezó vibrar insistentemente. Era WhatsApp, llegaban muchos mensajes. Todos decían lo mismo: "Murió Cerati". Mi esposo y yo estábamos haciendo fila en Ezeiza, para entrar a Buenos Aires.

Tomado de Youtube
"Cuando pase el temblor", creo que fue la primera canción que oí de Soda Stereo en Viotá, a través de la radio.

Su Ciudad de la Furia, la de Gustavo, me recibía (después de 8 años de no visitarla), con esa noticia. Cerati se había ido ahora sí, de verdad. Y fue triste. 

Cerati y su banda, Soda Stereo, nos marcó no solo con su música y letras, muchas de ellas solo las vine a comprender varios años más tarde, sino que también nos dejó legados en la moda, al menos así fue en Viotá, donde viví mi adolescencia.


Tomado de Internet
Esta es la primera imagen que siempre que nombran a Soda Stereo recuerdo. En Viotá, muchas quisimos adaptar sus looks y usarlos. 
Archivo particular La Pesada de Moda
(Se pueden reír) Esta era yo a los 17 años. Es la foto del mosaico del colegio (¿Todavía se usan los mosaicos?) Fue la única foto que encontré a "mano", para mostrarles la influencia de Soda Stereo en mi forma de vestir en ese momento. 
Hasta Viotá, a través de las ondas hertzianas de Radio Tequendama, luego con 88.9 y poco después con el nacimiento de Radioactiva, nos llegó el rock en español y toda su influencia. A mi hermana Milena y a mí, nos tocó -que suerte- la época del rock en nuestro idioma. Y por supuesto, Soda Stereo fue eje fundamental de ese boom.

Cerati y sus amigos, lucían pelos parados, camisas con estampados o brocados, broches en el cuello de la camisa, ojos enmarcados con delineador y si hacía frío, gabán oscuro. Nosotras copiamos esos looks. Eran masculinos, vivíamos en Viotá, donde hace mucho calor, pero perfectamente los podíamos usar (el gabán era para Bogotá, por supuesto).

Así, a nuestros tiernos 13 ó 14 años, nos enamoramos de Gustavo, Zeta y Alberti. 

Tomado de Internet
¡Sí! moría por ellos. 

En Viotá, pequeño pueblo cundinamarqués, era más fácil para las chicas adaptarnos a la imagen que proponían los Soda. Para los hombres tal vez por la época, fue mucho más complejo hacerlo. Desde entonces, me atrevo a decir, para un gran porcentaje de la gente de mi generación en Latinoamérica, la música de Soda hace parte de la banda sonora de su vida. 

Siempre los quise ver en vivo. Por eso en agosto de 2001 quise ir a ver a Gustavo en sus "Once episodios sinfónicos", donde aparecía vestido con un abrigo como El Principito, en el majestuoso teatro Colón de Buenos Aires, y aunque yo estaba viviendo en Argentina en esa época, las cosas se complicaron y no pude ir. Cuando Soda se volvió a reunir, y estuvieron en gira por Colombia, por un error de información me perdí la entrada al concierto que dieron en el Simón Bolívar. Otra vez no los pude oír en vivo. Y el 4 de septiembre de 2014, volví a Buenos Aires, y la primera noticia que recibía era que ahora sí, de verdad, se había ido para siempre. Ya nunca lo iba a poder ver.

Tomado de Internet
Cuando viví en Argentina, quise ir a ver el show de Gustavo de "Once episodios sinfónicos", que presentó en el Teatro Colón de Buenos Aires, pero me tocò conformarme con lo que pasaron en los noticieros y años más tarde, verlo en Youtube.

Una vez instalados en el hotel, me dijeron que donde lo iban a velar era relativamente cerca, pero otra vez algo pasó y no pude ir. Al día siguiente, había puesto una cita con unas las lectoras del blog, y cuando ya nos despedíamos, al salir del café en que nos encontramos, sin tener que caminar, ni abrir paso entre la multitud, pasó el cortejo fúnebre que llevaba a Gustavo Cerati. Lloviznaba en Buenos Aires, hacía frío y todo se puso más frío cuando pasó el automóvil en que llevaban su cuerpo. 

El momento fue increíblemente triste. Todos los que estábamos en la Avenida de Mayo nos quedamos quietos, todos aplaudimos y muchos lloramos. Buenos Aires se puso de luto. Las pantallas al lado del Teatro Colón, pasaron sus videos todo el día; las pantallas de los centros comerciales (shopping), también pasaban sus videos y datos biográficos de él; asì como las del Metrobus de la Avenida 9 de Julio. De las tiendas salían las notas de la música de Soda y ni para qué les digo lo que pasaban en los noticieros.

Foto: La Pesada de Moda
El auto que llevaba a Gustavo Cerati, el viernes 5 de septiembre de 2014. Ahí lo pude despedir, aplaudir su talento y darle las gracias por musicalizar mi adolescencia.
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Foto: La Pesada de Moda
No es mi mejor ángulo, pero el sentimiento que capturó la foto era real.

A los argentinos les gusta tener ídolos y Cerati acababa de convertirse en uno con todos los honores. Así es la vida, nunca pude ver en vivo a Gustavo, pero la vida me permitió darle uno de los últimos aplausos antes de irse al descanso eterno.



"De aquel amor
de música ligera
nada nos libra
nada más queda..."

   



¡Nos seguimos leyendo!

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