lunes, 28 de junio de 2010

Yo me visto de diseñador, ¿y usted?


Cualquier persona que me conozca desde hace mucho tiempo sabe que desde siempre el tema de los trapos (la ropa) ha sido algo que me interesa mucho. Nací en una familia donde todos cosen, bordan o pintan en tela y lo hacen bien. Mi primera máquina de coser me la regaló mi tío Josía cuando yo tenía casi 6 años y desde entonces la aprendí a manejar empíricamente. Aunque suene a cliché, antes que leer ya sabía enhebrar la aguja y rebobinar hilos. ¿Eso dirá mi biografía?

Foto: Internet.
Así fue mi primera máquina de coser, regalo de mi tío Josía (realmente se llama José Antonio, pero todos le decimos Josía).

Mi abuela Laura tenía el mejor almacén de telas de la provincia y yo adoraba ayudarla o por lo menos verla como desenrollaba los tubos y con la paciencia de Job, las volvía a doblar esta vez al medio y luego enrollarlas en cartones gruesos de 75 por 25 cm. A final les hacía una especie de triángulo para exhibirlas mejor. Una encima de otra. Las ponía por colores o por temáticas. Flores con flores, cuadros con cuadros, rayas con rayas y así rigurosamente. Las telas blancas y los velos solía cubrirlos con otra tela en un lugar destacado para evitar que el polvo las volviera amarillentas o se ensuciaran. Así crecí. Tal vez por eso cada vez que voy a un lugar donde venden telas, me enloquezco, ¡me encantan!


Foto: Archivo personal
Mi abuelita Laura con mi hermanita Lorenita, cuando una bebita. Atrás el almacén de doña Laurita.

El solo verlas me transporta, pienso en nuevas prendas, imagino todo lo que podría hacer, me acuerdo de vestidos, faldas, pantalones o blusas y también pienso que con esos paños podría hacer el abrigo que vi en las revistas Vogue o Elle de septiembre (es que generalmente compro las que traen la moda europea). Siempre prometo ir como espectadora, pero no nos digamos mentiras, siempre termino comprando algo. ¡Es inevitable!

Foto: Internet
Así lucía la exhibición de telas del almacén de mi abuela Laura.

Y esta extraña compulsión, este inexplicable impulso, es aún mayor desde que empecé a engordar y con los kilos de más la ropa dejó de quedarme buena. Y pensar que hasta los 17 años tenía que comprar ropa de niños, porque era tan flaquita que la talla XS de mujer no me quedaba. ¡Ahhh tiempos aquellos!


Foto: Archivo personal
Sé que la foto no es la mejor, pero aunque no lo crean esta era yo, hace muuuuchos años. Y antes que pregunten, yo tampoco sé qué pasó.

Una de las mayores frustraciones que sentía cada vez que veía alguna prenda que me gustaba, era que no me quedaba buena: El pantalón sube cuando sube, pero no apunta. La blusa o la chaqueta entra pero tampoco cierra. Las camisetas marcan los rollitos o bananos y cuando no, parece que me estuviera midiendo una camisa de fuerza, y he aquí la gran pregunta, la gran preocupación de cada día: ¿Qué me pongo?

Esta es una preocupación de la mayoría de las mujeres cada día, lo sé, pero créanme es mucho mayor en las mujeres XL o talla plus como yo, y si a esto le sumo el agravante de mi corta estatura, el problema se vuelve insoportable, inmanejable y hasta podría causar depresión, frustración… ¡que horror!

Fue entonces cuando empecé a plantearme varias soluciones a este ‘problema’. La primera, la única, la racional, la lógica, la real solución, la fácil, la panacea:¡Bajar de peso!; la segunda, la medida desesperada, la práctica, la alternativa incluso económica, tomar un curso de corte y confección y hacerme mi propia ropa; la tercera, comprar la ropa en Estados Unidos, pero pues yo no viajo y no voy a incomodar todas las veces a mis amigas con estos requerimientos; y la cuarta, la que parecía un poco complicada de aplicar en Bogotá por temas de precios, falta de tiempo y búsqueda de telas y modelos, conseguir un sastre, un modisto que hiciera realidad mi sueño de ropero, es decir, ser mi propia tienda Zara. El que me permitiría vestirme con diseños de Moschino, See by Chloe, Marc Jacobs, Dolce and Gabbana o RED Valentino, pero pagando menos del 10% del valor real de una prenda de esas. ¿Y adivinen?, ¡Lo tengo!

Gracias a mi sastre de cabecera, desde hace casi 4 años me visto como yo quiero. Lo único que tengo que hacer es buscar el modelo, sumergirme en los espectaculares almacenes de telas en La Alquería, en Facol, en Lafayette, en San Andresito de San José o cuando tengo más tiempo, en las tiendas de telas de la 140 en Bogotá. ¡Y ahí está!, tengo la ropa que quiero y no la que me toca comprar. ¿Qué hago?, así soy, ¡vanidosa!

Sé que a mucha gente no le gusta mandar a hacer la ropa, pero vivo feliz con lo que tengo. Porque me puedo vestir como quiero y no con las prendas de señora aseñorada, sin cortes o con resortes en la cintura que le quitan horma a los pantalones, o el tank top con un blusón recto sin corte y qué decir de las típicas batas ‘talego’, en colores que tal vez nos hacen ver menos gordas, pero también menos agraciadas y demasiado simples, tristes y aburridas… ¡Noooooooo!, ¡esa no soy yo!.

Vestido en denim de Marc Jacbos, clon de Laurita By Ricci / Botines de Catalina Navia / Medias Tall / Cartera redonda de una diseñadora paisa cuyo nombre no recuerdo/ diadema con detalle artesanal, regalo de dos grandes amigas comprado en alguna plaza en Buenos Aires.

Esto era lo que les quería contar. Visto de Valentino, de Dolce and Gabbana, de Marc Jacobs, entre otros. No sé si tengo buen gusto para elegir los modelos, no sé si siempre logro el look que quiero, pero me gusta mi ropero. Y obviamente, lamento que en Colombia conseguir ropa para una gorda simpática y divertida como yo, el tema sea tan lamentable. Con tan buenos diseñadores que tenemos, con tan con buena materia prima, con tan buenas compradoras compulsivas, con tanta gente que sabe de moda, pero vestir a una gorda, en este país, parece que seguirá siendo un tarea exclusiva para una pesada de la moda. Por lo pronto, yo seguiré vistiendo de diseñador, ¿y usted?



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sábado, 12 de junio de 2010

Beth Ditto, la verdadera Pesada de Moda


Para todos aquellos que han pensado que sé asumir sin traumas la gordura quiero contarles –por lo menos a quienes no saben- que existe una (gorda) que es mucho más desparpajada, sin vergüenza, atrevida y osada que yo y lo que es peor, ¿o mejor?, es una gorda llena de talento, famosa, con su glamour bizarro, ya casi millonaria y mucho más extravagante que cualquiera. Hablo de Beth Ditto, la voz líder de la agrupación indie punk norteamericana The Gossip (que no tiene nada ver que con The Gossip Girl).

Beth Ditto, nació en el pequeño poblado de Searcy, Arkansas, el 19 de febrero de 1981; es toda una celebridad en el mundo aunque apenas empieza a conocerse en Colombia, por lo menos en el mundillo de los neófitos de la música (como yo), gracias al video de la canción Heavy Cross, que se proyecta en un canal nacional y que fue éxito del verano del 2009 en toda Europa.

The Gossip, la banda de Indie Punk de la que Beth Ditto es la voz líder. 

Como ya les dije, no sé absolutamente nada de música, pero Alejandro Marín, voz de La W radio durante muchos años pese a su juventud y un verdadero experto musical, me dijo que el grupo es muy bueno y la que voz de Beth Ditto realmente es sensacional, y si él lo dice, yo le creo.

Sin temor voy a decirles que si hay una auténtica Pesada de la moda, esa es Beth Ditto. Ha sido portada de seis diferentes revistas en el mundo; en Colombia hasta ahora, solo Marbelle ha tenido esa… ¿suerte?, con la diferencia que Ditto ha lucido completamente desnuda en dos de ellas. (Pero Marbelle, con todo respeto, ¡deje así!).



 













Ditto es poseedora de un estilo que solo podríamos definir como excéntrico, tanto dentro como fuera del escenario. En concierto, Beth se crece y se entrega de tal manera, que la mayoría de las veces termina desnuda, en ropa interior y borracha en escena. Son famosas sus estridentes fiestas post-show.


Acá BD en uno de sus conciertos, semi desnuda o en ropa interior.


Pese a esto, la cantante no sólo es una estrella de la música, sino que ha logrado convertirse en invitada de honor al front row de pasarelas de marcas tan reconocidas como Stella MacCartney o Fendi, y ha sido fotografiada en diferentes oportunidades junto al diseñador Karl Lagerfeld, director creativo de Chanel, Fendi y de la marca de su mismo nombre, también reconocido por sus polémicas declaraciones sobre las mujeres curvilíneas y por reconocer que él no diseña para mujeres con sobrepeso.


"Todos esos que critican a las modelos por aparecer huesudas o anoréxicas son las típicas madres gordas que se sientan en el sofá todo el día comiendo papas fritas", fueron las palabras de Lagerfeld al diario Telegraph luego de ver mujeres reales en la portada de una revista alemana. Desde entonces se le declaró enemigo de las gordas, sin embargo, él y Beth son buenos amigos.

Esta enorme mujer, que saltó a la fama en el 2006 por su poderosa voz, su provocadora puesta en escena y sus controvertidas declaraciones respecto a sus preferencias sexuales y gastronómicas, lanzó hace un año su propia línea de ropa para la marca británica Evans, que se especializa en ropa para tallas grandes.


Su colección tuvo un definido estilo rockero, cargado de estampados y animal print, con una marcada influencia de los ochenta, algo de punk y electrónico. Los precios de las prendas comenzaban en 29 dólares, aproximadamente 60 mil pesos colombianos, y se agotó por completo. Más o menos en un mes se lanzará la segunda colección Otoño-Invierno en Evans.


Después de conocer esta Pesada de Moda, no creen como yo, que era más que justo este Post dedicado a Beth Ditto, quien está rompiendo moldes en todos los aspectos: es una estrella en el mundo de la música, diseña ropa, pertenece al Jet Set del Glam mundial, tiene una columna en The Guardian y una muñeca al más puro estilo Barbie Fat. Y aunque no estoy deacuerdo con sus modales y su irreverencia, hay que decirlo, es una auténtica fashion icon.


La Muñeca de Beth Ditto, la Barbie Ditto


Para irme, les dejo el video de Heavy Cross, el éxito de The Gossip. Juzguen ustedes mismos.





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domingo, 6 de junio de 2010

Sexo (y mucha moda) en la ciudad!!


Look para ir a asistir al estreno de Sex and the City 2. Jeans básicos, top de Forever 21, cartera de Aldo y suecos de Bon Bonite

Lo prometido es deuda. Les dije que estaría en el estreno de Sex and the City 2 y así lo hice. El pasado viernes luego de una extensa jornada de trabajo llegue a casa y traté de armarme un look espontáneo pero acorde con la película, que dejara claro que una chica XL sabe cómo llegar a la premier de la cinta más esperada por las fashionistas en el mundo.

Por supuesto, si aún no ha ido a verla, no le voy a adelantar mayor cosa sobre la trama, pero si quiero recomendarle a quien pretenda ir, que debe tener dos cosas muy claras (ojo, sino es así mejor no pierda dinero ni tiempo). 1. No espere ver una gran película, que le cambie la vida y la deje pensando y 2. Debe saber exactamente qué es lo que va a ver, o mejor, que va a poder ver materializados esos outfits que a muchas de nosotras nos encantaría vestir.

Teniendo estas claridades y antes que nuestros amigos cinéfilos nos tachen de tontas, debo aclarar que soy aficionada a la moda y a los temas banales, pero no por eso dejo de ser objetiva respecto a la película. Lo tengo claro, Sex and the city (SATC2) no es una buena película pero ADORO la vida de esas 4 amigas, y siempre quiero saber que tienen para contar, pero sobretodo, qué se van a poner.


Las dunas y el desierto del Sahara, contribuyeron con la fotografía de la película.

Sobre esta editorial de moda hecha película, en unos paisajes antes inimaginados para estas cuatro fantásticas citadinas, debo decir que me divertí horrores viendo y oyendo a Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda (Hasta Toño, quien a regañadientes accedió acompañarme al cinema a ver una historia exclusivamente femenina, lo escuché carcajeándose durante buena parte de la cinta).
En materia de moda, creo que estuvieron un poco más extrafalarias que de costumbre y debo decir que me encantó el nuevo look de Miranda, que sin duda le dio mayor visibilidad durante el filme. Para quien todavía tenga dudas sobre como la ropa influye en las personas, solo hay que ver a la ahora divertida, y no menos entusiasta Miranda Hobbes en esta secuela. Me encantaron sus pintas pero especialmente el vestido con el escote vertiginoso con el que asistió a la boda de Standford y Anthony; así como el look blanco de Hermes con el que recorrió el Souks (mercado árabe tradicional), del centro de Abu Dhabi.
Miranda Hobbes, blanco de pies a cabeza en el souks de Abu Dhabi.
De otra parte, creo que la que no salió tan bien librada en esta oportunidad fue Charlotte York. De los outfits usados por la más tradicional del cuarteto de neyorkinas, el único que me encantó fue el vestido verde que tenía una flor en tres dimensiones y un volante (ruffles) en cascada, que para muchas puede resultar aburrido por lo monocromático, pero en lo personal, me parece divino. ¡Un verdadero acierto!.

Verde total. No sé y no encontré de quién es esta prenda, pero me encantó.

Samantha Jones, espectacular a sus más de 50, libidinosa y divertida como siempre, aunque en su etapa menopáusica no dejo nunca de ser la mujer atrevida que todas tenemos en el fondo, y que no hace el menor esfuerzo por ocultar sus emociones cuando de diversión horizontal se trata. En una de las escenas usó un traje de Matthew Williamson, exactamente igual al que llevaba Miley Cyrus; y más adelante usa un extravagante traje rojo, aunque lo llevó con mayor recato, ¿Samantha recatada?, idéntico al que uso Rihanna en noviembre de 2009. Del vestido podría decir que es vanguardista, pero tremendamente ochentero. ¡Ah! y qué decir del pasado fashionista, con origen en el punk de Samantha. Esperemos el diagnóstico de la Policía de la moda.

Samantha, siempre joven y vital. A la izquierda en una escena de la película con Miley Cyrus. Arriba a la izquierda Samantha luce un vestido rojo como el que la cantante Rihanna usó el día de su cumpleaños No.21 en noviembre de 2009. A la derecha, así comenzó la exitosa PR a recorrer las calles neyorkinas.

De los más de 40 cambios de vestuario que tuvo Carrie durante el filme (sus compañeras en promedio tuvieron 22), debo decir que me encantaron casi todos. Nadie mejor que Carrie Bradshaw/Preston, o mejor SJP, para llevar estos outfits imposibles para el resto de las mortales. Los que más me gustaron: El vestido rosa de un solo hombro de Halston Heritage, con el que llegó a Abui Dhabi y el look de T-shit 'J' adore Dior' con falda morada con vuelo, con el que se reencuentra con Aidan en el Souks. Este último es mi preferido.

De la colección Halston Heritage, de la cual SJP es su principal asesora.

Mi look favorito de toda la película T-shit J' adore Dior de falda con vuelo.

Una marcada influencia del Icon Fashion SJP, como nueva asesora de la firma Halston que renace después de muchos años de decadencia, se evidencia. Sin duda, esta firma, después de lo que vimos en SATC2 tendrá el mejor esparaldazo. Un aplauso de nuevo para la excéntrica Patricia Field, quien logra transportarnos por el maravilloso mundo de la moda y el estilo, con piezas impensables en nuestras latitudes o nuestros bolsillos.





















SJP en su interpretación de Carrie Bradshaw aparece con este modelo, de falda larguisima en verde esmeralda.

La cinta también incluye marcas como Oscar de la Renta, Bottega Veneta, Christian Louboutin, Lanvin, Dior, Zac Posen y las carteras de la colombiana Claudia Castro (la cartera de mano que SJP luce en el fotograma principal de la película es una de ellas). Se muestran también creaciones de jóvenes diseñadores no tan conocidos, como Graeme Black, Solange Azagury-Patridge (joyas), Brian Atwood (zapatos) y otros más. En esta ocasión, también hay prendas de las tiendas Zara, así como prendas vintage elegidas por la pelirroja Field, directora de vestuario de la cinta.


Así que ya saben, si les gusta la moda, armen un lindo outfit y no se pierdan esta cita con este clásico de las fashionistas en el mundo.


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miércoles, 2 de junio de 2010

Bypass, banda, balón gástrico ¿si o no?

La modelo XL Tara Lynn, en sus polémicas fotos en la revista Elle Francia en marzo pasado. Otra pasadita de kilos que se acepta como es.

Cuando a Colombia llegó la fiebre de los reality shows, muchas personas me dijeron que me inscribiera, que esa era mi oportunidad para por fin bajar de peso, para tener la figura que yo siempre había querido, que iba a quedar ‘mamacita’, 'que Toño iba a esta más orgulloso", "que yo con esta cara tan bonita" y muchos etcéteras más. Pero solo una de mis amigas, Marthica, tuvo la respuesta correcta: “Ella no sirve para eso, no ve que ella es feliz así como es!, o acaso se la imaginan llorando y conmoviendo con una historia truculenta, su historia no marca para el rating, no sirve”.

¡Sí!, y aunque suene triste, derrotista, lastimero, conformista y hasta mediocre, la gordura no me provoca tristeza, ni frustración. Y hacerme un Bypass gástrico, ponerme el balón, la banda gástrica o cualquiera de esos magníficos métodos no me matan, pero como lo dije en mi primer post, tengo claro que siempre será mejor ser flaca que gorda, pero conscientemente.

¡Claro que me gustaría ser talla 6, 8 o aunque sea 12!, pero quiero hacerlo con consciencia, cambiando mis hábitos alimenticios y mi vida sedentaria, de lo contrario creo que pierdo la plata. Mi Bay Pass tiene que ser mental antes que gástrico, sé que mientras no haga el click mental, la situación no cambiará.

Este es el propósito de cada domingo en la tarde, que muere en el intento de desayuno tardío cada lunes. No sé si voy a bajar de peso algún día, no sé si algún día tenga conciencia o si alguna letal enfermedad sea la única capaz de hacerme entrar en razón. Pero mientras eso ocurre, seguiré intentando cada semana o cada mes, o cada seis meses, hacerme un lavado cerebral, cuyo efecto espero no se diluya con el primer enjuague.

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