miércoles, 22 de diciembre de 2010

¡Amo mis Bluss!


Hace mucho tiempo decidí dejar de preocuparme por comprar ropa en las tiendas y almacenes colombianos. ¿Para qué generarme frustraciones y malos ratos? Mi voluminoso cuerpo y mis protuberantes formas no son rentables para la industria fashion del país.

Sin embargo, eso no quiere decir que me cohíba de recorrerlos, de esculcar entre los racks, a ver qué veo, a ver qué encuentro, a ver qué le están ofreciendo a la gente para que salga a la calle, a ver qué propuestas hay (el verdadero pret-à-porter), y hasta hace muy poco tiempo no había.

Tomada de Intenet
Los Boyfriend Jeans, solo que mi boyfriend/ husband es flaco, entonces no puedo usar los suyos.

Era tal mi desinterés que si quería comprarme un blue jean ya sabía que la única opción era ir a la sección de hombres en cualquier almacén Only de la ciudad ¡y listo!, podría decir que fui pionera en esto del Boyfriend jean en Colombia, no por una cuestión de estilo, sino por una cuestión de tallas y de necesidad, ya que como para muchas el denim es mi material favorito de vestir.
Foto Lapesadademoda.com
El negocio de las Tallas Grandes, al parecer, todavía no hace parte del Corp de las empresas. Si se fijan bien, la etiqueta para la talla 22 no existe, sino que fue acomodada. Pero bueno, lo importante es que ya se encuentra.

Y en esta NO búsqueda de prendas aprendí varias cosas y encontré otras. Las mejores camisetas las hace GEF y gracias a Dios crearon la categoría Mujeres, imagino que pensaron en sus clientas que pasaron de la primera juventud a la segunda. Sus tallas son realmente consecuentes con las formas que tenemos las colombianas y su talla XL es perfecta para una gorda como yo, incluso hay prendas en donde la L también me sirve. Me encanta que agreguen una etiqueta donde se lee: Silueta amplia.

Otro feliz descubrimiento para mí fue encontrar en los almacenes Éxito una marca como Arkitect, que pertenece a Didetexco la empresa textil que le produce las marcas propias a estos almacenes y cuyas piezas la mayoría de las veces están confeccionadas hasta la talla 16, que es realmente una talla grande. Debo agregar que esto no es un descubrimiento nuevo, es de hace ya varios años. Sin embargo, la talla 16 dejó de servirme y entonces tuve que empezar a mandar a hacer los jeans.

Tomada de Intenet
El Blue Jean mi prenda favorita de vestir. El Denim mi material favorito, nada se compara con este material que sirve para toda ocasión.

Por alguna casualidad del destino, y complemente en contra de mis convicciones entré una vez a Kenzo Jeans y se me ocurrió preguntar por blue jeans para tallas grandes y ¡Oh sorpresa!, ¡Sí tenían!, de boba no compré al menos dos, me quedé con uno, que es moderno, está elaborado en buen material y es Skinny. Se convirtió en mi Jean Fashion, porque además tiene un bordadito en los bolsillos traseros que están más o menos. ¡Por lo menos tiene bolsillos traseros!

Foto: Lapesadademoda.com
Pantalones hechos pensando en el cuerpo de las gordas. Me encanta el corte, el diseño recto, los bolsillos básicos, y la pretina, ¡tienen pretina!

Pero la mayor sorpresa, la más grande satisfacción en materia de jeans la hallé hace una semana. Una vez más en esta NO búsqueda, vi que ofertaban jeans de marca Bluss (también de Didetexco, pero la línea Plus Size) a 19 mil pesos y había desde la talla 16 hasta la 24. ¡No lo podía creer!, y lo mejor, eran jeans con un buen tiro, sin resorte en la cola,(ese horrible resorte que crea una bomba sobre la parte inferior de la espalda), con bolsillos atrás y adelante, sin pretensiones pero modernos, básicos, de corte recto, con buen prelavado, que se ajustan al cuerpo, con buena horma para la cola de las gordas. ¡Me encantan mis Bluss!, y a ese precio, ¡me recontraencantan!

Al encontrar tremenda promoción y tremenda pieza, compré dos y para que mi asombro fuera aún mayor, noté que el Éxito está ampliando su zona de tallas grandes pero con buenas colecciones, con ropa bonita, bien confeccionada, moderna, ropa que provoca comprar y vestir. Ví un par de Kakis, vi jeans de colores y hasta una marca que siempre he visto ahí pero a la que nunca le puse mucha atención Zingara, también tenía una buena oferta de pantalones y me compré uno.

Foto: Lapesadademoda.com
Estos son mis Bluss y mi Zíngara, comprados a muy buen precio en un supermercado colombiano.

Una vez más estos paisas que piensan en todo, se dieron cuenta que las gordas tenemos que vestirnos y que nos gusta vernos y que nos vean modernas, cómodas, actuales, fashionistas totales. Todavía les falta, pero ya arrancaron y lo están haciendo bien.

De manera que si usted, amiga gordita fashionista, todavía no sabe dónde comprar unos blue jeans con buena horma, diseño y color, busque los Bluss de pronto le encantan, ¡como a mí!


Foto: lapesadademoda.com





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martes, 23 de noviembre de 2010

¿Problemas de sobrepeso?, le ayudo a bajar, pregúnteme cómo


No sé si reír (pa’ burlarme), o llorar (de la piedra), cada vez que voy por la calle y casualmente veo a esos hombres y mujeres que cargan un botoncito arriba del corazón donde se lee: ¿Problemas de sobrepeso?, le ayudo a bajar, pregúnteme cómo.

El hombrecito o la mujercita, me ve y sus ojos comienzan a brillar, los he visto. La comisura de los labios se contrae y empieza a dibujarse una sonrisita presuntamente amigable, pero que para mí es como si estuviera viendo al mismísimo Guasón, el villano de Batman.

Dependiendo de su intrepidez o a lo mejor del entrenamiento que seguramente recibió durante el fin de semana en el taller: Cómo abordar un cliente anónimo en una avenida mientras espera que el semáforo cambie de rojo a verde o Convierta minutos valiosos en dinero efectivo para su bolsillo el personajillo éste se anima a hablarme y me entrega una tarjeta de presentación o en el peor de los casos, para él, me saluda con una reverencia y se cruza conmigo siempre por mi izquierda, imagino que con la intención de hacer que yo lea que él me puede ayudar con mi problema de sobrepeso.

Y siempre pasa lo mismo. ¡Los ignoro! Odio que me quieran ofrecer productos para bajar de peso, pero más lo odio si son Herbalife. No me gustan, no creo en productos milagrosos, por una sencilla razón: No tengo fuerza de voluntad, no tengo disciplina, si la tuviera, créanme no sería gorda. Si estos productos me inyectaran disciplina entonces los tomaría, los compraría.

Y qué decir cuando son viejos conocidos, o amigos, que aparecen de la nada para contarme que están en un programa de nutrición interesantísimo que me puede ayudar con mis problemas de digestión (no sabía que los tenía), y que además me generará ingresos importantes… Amigos, conocidos, que pena con ustedes, les agradezco sus nobles intenciones, pero en serio, no los voy a comprar. Cuando los quiera, ¡les juro!, yo misma los voy a llamar, pero mientras no me haga el bypass mental eso no va a suceder.

Si alguien me quiere “ayudar”, mejor me ponen en contacto con un sicólogo, con un mentalista, con un hipnotizador, con un siquiatra, ese sí que me vendría bien.

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viernes, 12 de noviembre de 2010

El encanto de Goyo, de CQT

Tomada de Internet
Slow, Goyo y Tostao, integrantes de Choc Quib Town con su Latin Grammy.

No vi los Grammy Latinos, y nos los ví porque la última vez, hace dos años, me cansé de ver que esos premios eran siempre para los Texmex, que los chistes solo eran para los latinos inmigrantes que viven en USA y para el público mexicano. No me sentía representada como latinoamericana (como me enseñó en una rueda de prensa hace ya muchos años el maestro, Joan Manuel Serrat), por eso los dejé de ver. Y no los vi de anoche y me arrepiento.

Pero no, por no haber oído los chistes de Lucerito (lo siento, para mi serás Lucerito forever), sino porque no pude ver en directo la presentación de Choc Quib Town, para que se me erizara la piel viéndolos.

Pero los vi esta mañana en cada una de las repeticiones de los noticieros nacionales y los he vuelto a ver en el transcurso del día en Internet, que orgullo verlos y que inspirador que debe ser para otros muchachos ver cómo entusiasmarse con un proyecto musical, en este caso, puede generar tanto orgullo y espero, mucho éxito para Goyo, Slow y Tostao y el resto de sus integrantes.

Tomada de Internet
Goyo con el camisón de Olga Piedrahita

Tomada de Internet
Choc Quib Town en plena presentación en los Latin Grammy 2010, desde Las Vegas.

Y como este blog principalmente es para hablar de ropa, tengo que destacar el atuendo de Goyo, se veía ¡PRECIOSA!, me encantó el camisón blanco asimétrico y lleno de volumen, diseño de Olga Piedrahita, ¡nuestra Olga! Se veía hermosa con sus leggins, los Reebok rojos y el turbante azul; tenía esa combinación de glamour con sabrosura, tan propio de las negras, que saben que se roban todas las miradas, que saben que son estrellas y que deben brillar por si solas. ¡Me encantó!

Que sigan cosechando Éxitos los CQT (Choc Quib Town), y como ellos mismos dicen:

“Somos pacífico, estamos unidos,
nos une la región,
la pinta, la raza y el don del sabor”




Video tomado de Youtube

P.D. Con tanto talento colombiano por ahí, prometo volver a ver los Grammy Latinos, para no volver a sentir arrepentimiento por no vivir un momento histórico como este.



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domingo, 26 de septiembre de 2010

Gabourey no es Precious, sino una gorda feliz


Tomada de internet.
La foto de la polémica en la portada múltiple que tendrá la revista ELLE en octubre de 2010, con motivo de los 25 años de circulación en USA.
  
De mujer a mujer y de gorda a gorda no nos vamos a decir mentiras. Si a mí me toman una foto y la van a publicar en cualquier red social, incluso si yo misma la voy a publicar en este blog, quiero que en esa foto me vea, como yo creo que me ven todos los días, es decir, gorda pero linda. O por lo menos, gorda pero sin papada; que se me destaque la mandíbula que cada día se confunde más con mi cuello; que la cabeza luzca ligeramente separada del tronco; que las carnes de mi voluminoso cuerpo se vean firmes, pero pues no nos digamos mentiras, esa es la Laurita que yo tengo en el imaginario, pero que dista mucho de la que a diario ve, la gente que me ve.

Tomada de internet.
Después de el éxito conseguido con Precious, Gabby ha sido invitada de muchas revistas para que cuente su historia de vida.

 Tomada de internet.
Fotograma de la película Precious.

Y sin tener idea de qué habrá pensado, o qué habrá dicho Gabourey Sidibe, protagonista de Precious, rol que le valió la nominación al Oscar en la categoría de mejor actriz en 2010, yo creo que también pensó lo mismo. Y no estoy diciendo con esto, que esté de acuerdo con que la hayan ‘blanqueado’ a punta de photoshop, pero que sí le hicieron photoshop para que se viera mejor, pues no está mal. Es más, de pronto el color que se ve en la foto de la portada de ELLE, es más parecido a su color real, recuerden que siempre los colores cambian en el papel.
 

Tomada de internet
Portada del magazine The New York Times.
 

Tomada de internet.
Portada compartida con Dakota Fanning en V Magazine, una de las revistas más importantes de USA de Lujo y moda urbana.
 
Tomado de internet.
Portada de Gabourey en The Culture Page
 

Tomada de internet.
Portada en Ebony, la revista para afroamericanos más importante de USA.

 

















¿O acaso, cuando se han encontrado a un actor o un cantante en la calle, no se ve mucho más blanco, o más rosado, o menos negro, o más negro, de lo que siempre lo vemos visto en la tele?

De las cuatro actrices de 25 que eligieron para ser portada de la edición de celebración de los 25 años de la revista ELLE, a ‘Gabby’ fue la única que le recortaron el cuerpo, y eso, dicen los que han generado la polémica la hace ver más grande, más gorda… pero entonces al final quién los entiende. Si la hubieran mostrado de cuerpo entero, entonces iban a decir que la mostraron completa para mofarse de su figura, pero como la mostraron recortada entonces, también está mal.

Toda esta polémica revivió además, las supuestas despectivas declaraciones de Anna Wintour sobre el vestuario que uso Gabby para la ceremonia de los Premios Oscar, y valga la oportunidad para contarles que a mí también me pareció un desacierto por parte de su stylista, porque la he visto mucho mejor vestida en otras ocasiones y no, con ese horrendo vestido azul, que más parece sacado de un almacén de alquiler de trajes de quince de los calle 10 con carrera 9 en Bogotá, me encantan los trajes de Marchesa, pero en esta ocasión ese no era el traje para ella.

Tomada de intenet.
El vestido que a pocos gustó y era de Marchesa.

Para la muestra, algunas de las fotografías que le han hecho a Gabby en distintas ocasiones, donde se ve mucho mejor que con el vestido azul de los Oscars, y ojo, no se ve flaca, se ve linda, así tal cual es. Como siempre lo digo, no pretendo con este blog hacer apología de la gordura, pero si no vamos a ser flacas nunca, entonces, que nos veamos gordas pero siempre bien.

Para terminar, creo que acá lo verdaderamente importante es que ‘Gabby’ está en la portada de ELLE, una de las revistas femeninas más importantes del mundo, todos sabemos que ella es una negra talentosa, con una gran voz y saben qué es lo mejor de todo, que es una mujer feliz, gorda y feliz, como debe ser. Y recuerden, Gabourey es Gabourey no Precious, así que no le tengamos lástima, porque sencillamente, es una gorda feliz. Hasta cuando quiera, o pueda, dejar de serlo (gorda).

Tomadas de internet.
Y realicé esta selección de outfits de Gabby para mostrarles que aunque vaya casual, su enorme cuerpo puede verse bien, moderno y elegante, como ella quiera verse, porque sencillamente no se trata de verse flaca o menos gorda, sino bien.


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martes, 14 de septiembre de 2010

Esperando que en Bogotá, Salga el Sol (¡Ojalá pronto!)

Tomada de www.shakira.com

Mañana Sale el Sol para Shakira, pero sale en la ciudad de Montreal donde arranca su nuevo Tour mundial.

Sale el Sol no solo es el nombre de la gira de conciertos en la que recorrerá 45 ciudades en Norteamérica y Europa -en principio- sino también el nombre de su próximo álbum que estará en el mercado en octubre de 2010. El primer sencillo / single lo presentó en 
Rock in Río Madrid en mayo pasado, con una especial dedicación a su colega y amigo, Gustavo Cerati.

“Y un día después
De la tormenta
Cuando menos piensas sale el sol
De tanto sumar
Pierdes la cuenta
Porque uno y uno no siempre son dos
Cuando menos piensas
Sale el sol” (Sale el Sol – Sale el Sol)

  
Imagino que ahora, ya con 33 años encima, con mucha más madurez musical y artística va a tener un gran respaldo tanto en la parte visual como en la coral, y al contrario de los conciertos anteriores no va a dejar que todo el espectáculo recaiga sobre sus hombros.

Como Madonna, como Beyoncé, la imagino con todo un grupo de bailarines y dando mayor protagonismo en los arreglos de las canciones, como ya pudimos ver en los ensayos, a los coristas de su banda (Olgui, Thomas, Joe, Una y Tim). Como cuando hizo Shakira MTV Unplugged, pero esta vez con más gente en el escenario acompañando sus bailes y sus cantos, como hacen las grandes estrellas de la música.

Sobre el disco, Shakira ha dicho: “Es una deuda que tengo conmigo misma, siempre fue mi deseo después de haber transcurrido tanto en mi carrera volver a las letras y ritmos iniciales, pero con influencias y también rasgos de lo que es mi carrera actual. Por eso decidí incluir temas en inglés. Creo que tengo el mejor disco de mi carrera”.

“Es un álbum con algunas influencias afrocolombianas y un poco de rock más tradicional también, más parecido a lo que he venido haciendo en años anteriores pero es un álbum diferente de Loba, es un disco que trae otros elementos y los pone en evidencia”, agregó en otra entrevista. Es evidente que Sale el Sol es un tema que nos regresa a su época de Pies Descalzados, de Dónde están los ladrones, la época en la Shakira enamoró al mundo hispano.

Y aunque siempre tiene temas pegajosos, con letras pensadas, Sale el Sol es la unión de frases cotidianas, de situaciones que todos hemos vivido en algún momento, que al escucharla, de alguna manera nos hace sentir mejor, ¿no creen?, ¿Acaso no es ese el papel de la música y del arte en general?, robarnos una sonrisa o una lágrima, hacernos caer en cuenta de algo, o recordarnos lo que ya no tenemos o que esperamos que regrese. O asombrarnos al ver o al oír que otra persona pudo decir con palabras o con imágenes lo que nosotros no pudimos. Y creo que eso es Sale el Sol, la canción.

Lo confieso: Soy una vieja para esto, pero... !Adoro a Shakira! Me encanta su música, me encantan sus letras, me encanta como baila, me gusta su filantropia. Y sigo con constancia cada paso que da, por eso, cuando esta manaña me acordé que el 15 de septiembre arrancaba su nueva gira, me puse a repasar sus canciones y videos, y mientras escribo esto, tengo a la mano sus tres últimos discos, que han sido comprados el mismo día que los puso en venta. (Y obviamente, los estoy escuchando, Alejo).
“First Floor
Room Sixteen
Smells like danger
(Let's go)
Even better
(Let's go)
Set your goals
Bless our souls
I'm in trouble
(Yes, I know)
But it feels like heaven
Hey!” (Did it again - She Wolf)



Nos va a sorprender, ¡lo sé! Esta Pesada de la música que particularmente me hace hinchar el pecho de orgullo cada vez que la veo en escena, la escucho o que leo alguna nueva noticia, es toda una showwoman (no sé si valga el término), pero desde que se presentaba en la Teletón, cuando apenas era una niña regordeta, vestida como odalisca con su inmensa cabellera negra ensortijada, ya sabía robarse la atención del público.

“Estoy aquí queriéndote,
Ahogándome
Entre fotos y cuadernos
Entre cosas y recuerdos
Que no puedo comprender
Estoy enloqueciéndome
Cambiándome un pie por
Cara mía
Esta noche por el día
Y nada le puedo yo hacer” (Estoy aquí – Pies Descalzos)


La tildan de anticolombiana, de falta de identidad, pero a mí me basta con saber que es barranquillera, la misma tierra de Meira del Mar, de Alvaro Cepeda Samudio, de la Toty Vergara, de Edgar Rentería, de Nina García, de Silvia Tcherassi. Tan nuestra como el Carnaval de Barranquilla.

“Cariño cuando hablas así
Hipnotizas a una mujer
Así que sé sabio y comienza
a leer el idioma de mi cuerpo
Señorita siente la conga, déjame ver como
te mueves que vienes de Colombia
Mira en Barranquilla se baila así, dilo
Mira en barranquilla se baila así” (Hip’s don’t lie)



Espero con anhelo que den la fecha del concierto en Bogotá. Al último fui con mis amigas y nos divertimos cantidades. Prometo desde ya, acá públicamente, que voy a empezar a ahorrar para comprarme la mejor localidad, para verla de cerca, para poder apreciar el show que a partir de mañana empieza a mostrar. ¡Nos va a sorprender!


Shakira, que la suerte te siga acompañando y que Salga el Sol cada vez que salgas al escenario. ¡Acá te esperamos! 

jueves, 19 de agosto de 2010

¿Yo soy ella?, ¡Yo soy ella!

Foto tomada de Internet

¡Amo a Jane Bingum! (Drop Dead Diva), fue lo mejor que me pudo pasar en mi vida de gorda. Gracias a ella encontré el origen de mi problema de obesidad, ¡YO SOY ELLA!

No es que coma mucho, no es un problema genético, no es que tenga una vida sedentaria, no es que no tenga fuerza de voluntad. ¡No! La razón es simple, yo era una adorable y brillante flaca, con curvas bien definidas pero morí y volví a la vida en el cuerpo de una gorda, que también es fantástica e inteligente. Una flaca que vive encerrada en el cuerpo de una gorda. ¡Yo soy ella!

Foto tomada de Internet

Por mi maniática costumbre de querer siempre tener el control remoto, un buen día vi esta nueva serie en Sony Entertaiment, con un nombre en inglés que a duras penas puedo pronunciar: Drop Dead Diva. No bautizaron la serie en español así que prefiero decir DDD, para no tener mayores problemas de dicción.

Para quienes no lo han visto -todavía- les puedo contar que, Jane Bingum, interpretada por Brooke Elliott (Wicked, Taboo), es una abogada que trabaja en una oficina de juristas que sufre un atentado que iba dirigido a su jefe y muere en ese mismo instante que el alma de una rubia aspirante a modelo, Deb Dobson (interpretada por Brooke D´Orsay), intenta regresar a la tierra después de un accidente automovilístico.

La rubia, aspirante a modelo, regresa a la vida pero tal vez en la peor circunstancia posible, en la que nadie quisiera caer, y mucho menos una flaca con un físico envidiable, volvió a la vida pero en el cuerpo de una gorda. ¡Yo soy ella!


Jane Bingum, quien para el resto de sus conocidos se salvó milagrosamente de morir, regresa con una especie de amnesia para poder justificar porque no reconoce a nadie, aunque sus conocimientos sobre leyes se mantienen intactos. ¡Y regresa fantástica! Con mucho estilo, con mucho sentido del mundo fashion y del jet set. ¡Se los dije, yo soy ella!


Foto tomada de Internet

La serie en Colombia se puede ver por el canal Sony todos los miércoles en la noche, aunque por estos días están repitiendo la primera temporada. En USA, desde julio pasado emiten la segunda.


En Estados Unidos, se estima que 2.8 millones de espectadores vieron el primer capítulo de la serie, que una vez más, puso a una chica talla plus como protagonista de una serie que no alcanza a ser comedia, pero que tiene una línea dramática divertida, donde Jane no es una gorda chistosa, ni hace cosas ridículas sino por el contrario es una mujer muy atractiva, con una exitosa carrera como abogada, con garbo, con clase, estilo y sobretodo, segura de sí misma.


Además de las interpretaciones, de las historias, tengo que decir que el vestuarista de la serie, ha sido muy acertado en su trabajo con la protagonista, ya que si bien siempre mantiene a Jane con una línea clásica para el personaje en sus escenas en los tribunales o en las oficinas, éstos atuendos no la hacen lucir ni aburrida, ni pasada de moda, se nota que cuida los detalles en accesorios y maquillaje, ya que siempre tiene detalles que permiten que Jane (Brooke) conserve su gusto por la moda y luzca impecable.


Foto tomada de Internet

Igual ocurre con las prendas elegidas para las escenas que la muestran fuera del ámbito laboral. Desde la pijamas hasta la ropa para salir a cenar o divertirse en una fiesta.

Les recomiendo verla, se van a divertir. Van a ver que es una gorda que se acepta como es, que tiene éxito en el amor, en el trabajo, que tiene buenos y grandes amigos, ¡como yo!


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sábado, 31 de julio de 2010

Oda a mi vieja cédula

¡Llegó el día! Hoy es 30 de julio de 2010. A partir de mañana no podré volver a usar mi cedulita, la blanca (porque aún luce blanca), la que me permitió votar, la que me asignó un número que jamás olvido, ni olvidaré; la cifra que hizo legalmente ciudadana; mi guarismo en la historia del país; el que me aprendí de a dos, una muestra más de lo mala que soy con las matemáticas, por eso nunca digo: Cincuenta y dos millones...bla, bla, bla.

Mi cédulita, ahora pasaras tal vez a algún album familiar.

La que saqué en compañía de mi amigo del alma de la adolescencia Dieguito Ramírez, con quien nos fuimos a la misma Registraduría de Teusaquillo, hace 20 años, a sacarla en el mismo lugar, el mismo día, dizque para quedarnos con un número seguido de por vida. ¡Divina inocencia civil!, no sabíamos que a las mujeres les correspondía una serie y a los hombres otra. Pero bueno, tuvimos la intención. Espero que él todavía recuerde esto.

Sabía que el día iba a llegar esta semana (no hay que ser un sabio para descubrirlo... jejeje), por eso la usé más que de costumbre, como un homenaje a este noble y nunca bien ponderado papel blanco, laminado, escrito en máquina Olivetti o Remintong, de diseño sencillo, básico, sin muchas pretensiones, con una borrosa huella dactilar como símbolo de seguridad y una hermosa fotografía en blanco y negro donde luzco un espectacular y muy bien elaborado Copete Alf. Esa era yo a los 18 añitos, cuando me volví adulta.

Recuerdo como si fuera ayer cuánto fregué /molesté en búsqueda de la imagen perfecta, la que me inmortalizaría. La que generaría comentarios de mis hijos o sobrinos en el futuro, sobre mi peinado y facciones de juventud. En esa época ya había ingresado a la Universidad y tenía que tramitarla. Tanto mi Mamá como mi tía Carmenza me recomendaron tener una muy buena foto porque: “Mijita, con eso cuando tenga 40, aunque la moda haya cambiado, se seguirá viendo bien” y que razón que tenían, como la mayoría de las veces.

Me tomé varias y con distintas pintas. La primera, buscando ahorrarme unos pesos, la hice en un laboratorio de mala muerte en un edificio de la calle 17 con 6, en el centro de Bogotá, recuerdo que llevaba un buzo morado de botones, regalo de mi tía Toñita. Cada paso en esa escalera de madera me hacía sentir que ascendía a una película de terror. ¡Fue fatal! Y como lo barato sale caro, en este caso, se cumplió a rajatabla.

Tomada de Internet
Centro de Bogotá, hace muchos años.

Para la segunda, quise tener un look más hippie, ojo, hippie no Hippie-Chic, pero no lo logré y una vez más, se perdió la platica. Fue entonces, cuando tuve que dejar todo en manos de verdaderos profesionales, ir a la fija y me decidí pagar un poco más pero salir de la urgencia cuanto antes. Y fui donde un viejo conocido de los papás, de los cachacos ancestrales, Estudio Fotográfico Preciado (Carrera 13 No. 23-90 Bogotá- Tels:334 82 53), en la calle 18 con carrera 8. Creo que ese estudio ya no existe, ¡lástima! Porque hacían milagros.

Me fui con una camisa prestada, de mi tía Carmenza, era de seda negra con florecillas de colores y cuello verde. El cuello camisero era más que necesario, ya que aunque no estaba gorda, nunca he tenido cuello, entonces había que hacer parecer que si lo tenía. En ese entonces, aun quedaban rezagos de una permanente (¡lo confieso!, yo también caí en esas garras del cabello ensortijado de manera artificial), y como corona, el más significativo, representativo y característico peinado de las últimas dos décadas: El Copete Alf. El que no dejaría dudas, con el que gritaría: Yo viví mi adolescencia a finales de los 80’s y comienzos de los 90’s.

Y así quedé. Con mi Copete bien equilibrado, unas cejas aún pobladas pero muy bien definidas (¿quién carajos me recomendó depilarlas, ah?), un lookcito serio, perenne si se quiere, un rostro ovalado (la figura geométrica perfecta), la curvatura de los labios bien marcada y la barbilla distante del cuello. ¡Sí!, todo tiempo pasado fue mejor.

Y así se lo hice saber esta noche al cajero de la Panamericana, cuando le pagué; el miércoles a la señorita del counter de Avianca, cuando me pidió la cédula, y ayer al portero del edificio donde tuve que dejar un documento: “Estas son las últimas veces en las que voy a usar mi vieja cédula blanca, ¿cierto que me veo bonita?, el look estará desactualizado, pero bonita me veo” y cada uno de ellos, con una sonrisa en la cara, no tuvo otro remedio más que mirar y volver a mirar, y luego, verme ahí al frente, con un millón de kilos de más, con una cara que pasó de ovalada a redonda y un cuello.. ¿cuello?, ¡pero si no tiene cuello!, ¡plop! La dura realidad.

A partir de mañana, tendré que usar la nueva cédula, la inquebrantable, la de la seguridad digital, la de los hologramas, la del color indefinido, la de la firma adulta, la que tengo hace casi dos años guardada, pero que desde entonces me niego a usar, porque la foto no tuvo la producción tan cuidada de la primera, porque me veo como una delincuente, parece una foto de esas que les toman a los capturados… ¡Qué horror!

Por supuesto que la voy a cambiar, pero sigo esperando a que pase todo este revolcón del cambio de cédulas para poder hacerlo. Sé que esto no es más que otro capricho resultado de mi vanidad, pero también de la falta de estética de la persona de la Registraduría que se no se dignó tomarme otra.

¡Chao vieja cedulita! Gracias por todo lo que me permitiste, desde votar, hasta ingresar a bares, comprar trago y cigarrillos sin problema, entrar a películas con contenido XXX o viajar sin autorización escrita de mis padres. Voy a extrañar tu sencillez hasta para sacar una fotocopia; espero que con la nueva cédula, la del código de barras, también se puedan seguir abriendo puertas.

lunes, 28 de junio de 2010

Yo me visto de diseñador, ¿y usted?


Cualquier persona que me conozca desde hace mucho tiempo sabe que desde siempre el tema de los trapos (la ropa) ha sido algo que me interesa mucho. Nací en una familia donde todos cosen, bordan o pintan en tela y lo hacen bien. Mi primera máquina de coser me la regaló mi tío Josía cuando yo tenía casi 6 años y desde entonces la aprendí a manejar empíricamente. Aunque suene a cliché, antes que leer ya sabía enhebrar la aguja y rebobinar hilos. ¿Eso dirá mi biografía?

Foto: Internet.
Así fue mi primera máquina de coser, regalo de mi tío Josía (realmente se llama José Antonio, pero todos le decimos Josía).

Mi abuela Laura tenía el mejor almacén de telas de la provincia y yo adoraba ayudarla o por lo menos verla como desenrollaba los tubos y con la paciencia de Job, las volvía a doblar esta vez al medio y luego enrollarlas en cartones gruesos de 75 por 25 cm. A final les hacía una especie de triángulo para exhibirlas mejor. Una encima de otra. Las ponía por colores o por temáticas. Flores con flores, cuadros con cuadros, rayas con rayas y así rigurosamente. Las telas blancas y los velos solía cubrirlos con otra tela en un lugar destacado para evitar que el polvo las volviera amarillentas o se ensuciaran. Así crecí. Tal vez por eso cada vez que voy a un lugar donde venden telas, me enloquezco, ¡me encantan!


Foto: Archivo personal
Mi abuelita Laura con mi hermanita Lorenita, cuando una bebita. Atrás el almacén de doña Laurita.

El solo verlas me transporta, pienso en nuevas prendas, imagino todo lo que podría hacer, me acuerdo de vestidos, faldas, pantalones o blusas y también pienso que con esos paños podría hacer el abrigo que vi en las revistas Vogue o Elle de septiembre (es que generalmente compro las que traen la moda europea). Siempre prometo ir como espectadora, pero no nos digamos mentiras, siempre termino comprando algo. ¡Es inevitable!

Foto: Internet
Así lucía la exhibición de telas del almacén de mi abuela Laura.

Y esta extraña compulsión, este inexplicable impulso, es aún mayor desde que empecé a engordar y con los kilos de más la ropa dejó de quedarme buena. Y pensar que hasta los 17 años tenía que comprar ropa de niños, porque era tan flaquita que la talla XS de mujer no me quedaba. ¡Ahhh tiempos aquellos!


Foto: Archivo personal
Sé que la foto no es la mejor, pero aunque no lo crean esta era yo, hace muuuuchos años. Y antes que pregunten, yo tampoco sé qué pasó.

Una de las mayores frustraciones que sentía cada vez que veía alguna prenda que me gustaba, era que no me quedaba buena: El pantalón sube cuando sube, pero no apunta. La blusa o la chaqueta entra pero tampoco cierra. Las camisetas marcan los rollitos o bananos y cuando no, parece que me estuviera midiendo una camisa de fuerza, y he aquí la gran pregunta, la gran preocupación de cada día: ¿Qué me pongo?

Esta es una preocupación de la mayoría de las mujeres cada día, lo sé, pero créanme es mucho mayor en las mujeres XL o talla plus como yo, y si a esto le sumo el agravante de mi corta estatura, el problema se vuelve insoportable, inmanejable y hasta podría causar depresión, frustración… ¡que horror!

Fue entonces cuando empecé a plantearme varias soluciones a este ‘problema’. La primera, la única, la racional, la lógica, la real solución, la fácil, la panacea:¡Bajar de peso!; la segunda, la medida desesperada, la práctica, la alternativa incluso económica, tomar un curso de corte y confección y hacerme mi propia ropa; la tercera, comprar la ropa en Estados Unidos, pero pues yo no viajo y no voy a incomodar todas las veces a mis amigas con estos requerimientos; y la cuarta, la que parecía un poco complicada de aplicar en Bogotá por temas de precios, falta de tiempo y búsqueda de telas y modelos, conseguir un sastre, un modisto que hiciera realidad mi sueño de ropero, es decir, ser mi propia tienda Zara. El que me permitiría vestirme con diseños de Moschino, See by Chloe, Marc Jacobs, Dolce and Gabbana o RED Valentino, pero pagando menos del 10% del valor real de una prenda de esas. ¿Y adivinen?, ¡Lo tengo!

Gracias a mi sastre de cabecera, desde hace casi 4 años me visto como yo quiero. Lo único que tengo que hacer es buscar el modelo, sumergirme en los espectaculares almacenes de telas en La Alquería, en Facol, en Lafayette, en San Andresito de San José o cuando tengo más tiempo, en las tiendas de telas de la 140 en Bogotá. ¡Y ahí está!, tengo la ropa que quiero y no la que me toca comprar. ¿Qué hago?, así soy, ¡vanidosa!

Sé que a mucha gente no le gusta mandar a hacer la ropa, pero vivo feliz con lo que tengo. Porque me puedo vestir como quiero y no con las prendas de señora aseñorada, sin cortes o con resortes en la cintura que le quitan horma a los pantalones, o el tank top con un blusón recto sin corte y qué decir de las típicas batas ‘talego’, en colores que tal vez nos hacen ver menos gordas, pero también menos agraciadas y demasiado simples, tristes y aburridas… ¡Noooooooo!, ¡esa no soy yo!.

Vestido en denim de Marc Jacbos, clon de Laurita By Ricci / Botines de Catalina Navia / Medias Tall / Cartera redonda de una diseñadora paisa cuyo nombre no recuerdo/ diadema con detalle artesanal, regalo de dos grandes amigas comprado en alguna plaza en Buenos Aires.

Esto era lo que les quería contar. Visto de Valentino, de Dolce and Gabbana, de Marc Jacobs, entre otros. No sé si tengo buen gusto para elegir los modelos, no sé si siempre logro el look que quiero, pero me gusta mi ropero. Y obviamente, lamento que en Colombia conseguir ropa para una gorda simpática y divertida como yo, el tema sea tan lamentable. Con tan buenos diseñadores que tenemos, con tan con buena materia prima, con tan buenas compradoras compulsivas, con tanta gente que sabe de moda, pero vestir a una gorda, en este país, parece que seguirá siendo un tarea exclusiva para una pesada de la moda. Por lo pronto, yo seguiré vistiendo de diseñador, ¿y usted?



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sábado, 12 de junio de 2010

Beth Ditto, la verdadera Pesada de Moda


Para todos aquellos que han pensado que sé asumir sin traumas la gordura quiero contarles –por lo menos a quienes no saben- que existe una (gorda) que es mucho más desparpajada, sin vergüenza, atrevida y osada que yo y lo que es peor, ¿o mejor?, es una gorda llena de talento, famosa, con su glamour bizarro, ya casi millonaria y mucho más extravagante que cualquiera. Hablo de Beth Ditto, la voz líder de la agrupación indie punk norteamericana The Gossip (que no tiene nada ver que con The Gossip Girl).

Beth Ditto, nació en el pequeño poblado de Searcy, Arkansas, el 19 de febrero de 1981; es toda una celebridad en el mundo aunque apenas empieza a conocerse en Colombia, por lo menos en el mundillo de los neófitos de la música (como yo), gracias al video de la canción Heavy Cross, que se proyecta en un canal nacional y que fue éxito del verano del 2009 en toda Europa.

The Gossip, la banda de Indie Punk de la que Beth Ditto es la voz líder. 

Como ya les dije, no sé absolutamente nada de música, pero Alejandro Marín, voz de La W radio durante muchos años pese a su juventud y un verdadero experto musical, me dijo que el grupo es muy bueno y la que voz de Beth Ditto realmente es sensacional, y si él lo dice, yo le creo.

Sin temor voy a decirles que si hay una auténtica Pesada de la moda, esa es Beth Ditto. Ha sido portada de seis diferentes revistas en el mundo; en Colombia hasta ahora, solo Marbelle ha tenido esa… ¿suerte?, con la diferencia que Ditto ha lucido completamente desnuda en dos de ellas. (Pero Marbelle, con todo respeto, ¡deje así!).



 













Ditto es poseedora de un estilo que solo podríamos definir como excéntrico, tanto dentro como fuera del escenario. En concierto, Beth se crece y se entrega de tal manera, que la mayoría de las veces termina desnuda, en ropa interior y borracha en escena. Son famosas sus estridentes fiestas post-show.


Acá BD en uno de sus conciertos, semi desnuda o en ropa interior.


Pese a esto, la cantante no sólo es una estrella de la música, sino que ha logrado convertirse en invitada de honor al front row de pasarelas de marcas tan reconocidas como Stella MacCartney o Fendi, y ha sido fotografiada en diferentes oportunidades junto al diseñador Karl Lagerfeld, director creativo de Chanel, Fendi y de la marca de su mismo nombre, también reconocido por sus polémicas declaraciones sobre las mujeres curvilíneas y por reconocer que él no diseña para mujeres con sobrepeso.


"Todos esos que critican a las modelos por aparecer huesudas o anoréxicas son las típicas madres gordas que se sientan en el sofá todo el día comiendo papas fritas", fueron las palabras de Lagerfeld al diario Telegraph luego de ver mujeres reales en la portada de una revista alemana. Desde entonces se le declaró enemigo de las gordas, sin embargo, él y Beth son buenos amigos.

Esta enorme mujer, que saltó a la fama en el 2006 por su poderosa voz, su provocadora puesta en escena y sus controvertidas declaraciones respecto a sus preferencias sexuales y gastronómicas, lanzó hace un año su propia línea de ropa para la marca británica Evans, que se especializa en ropa para tallas grandes.


Su colección tuvo un definido estilo rockero, cargado de estampados y animal print, con una marcada influencia de los ochenta, algo de punk y electrónico. Los precios de las prendas comenzaban en 29 dólares, aproximadamente 60 mil pesos colombianos, y se agotó por completo. Más o menos en un mes se lanzará la segunda colección Otoño-Invierno en Evans.


Después de conocer esta Pesada de Moda, no creen como yo, que era más que justo este Post dedicado a Beth Ditto, quien está rompiendo moldes en todos los aspectos: es una estrella en el mundo de la música, diseña ropa, pertenece al Jet Set del Glam mundial, tiene una columna en The Guardian y una muñeca al más puro estilo Barbie Fat. Y aunque no estoy deacuerdo con sus modales y su irreverencia, hay que decirlo, es una auténtica fashion icon.


La Muñeca de Beth Ditto, la Barbie Ditto


Para irme, les dejo el video de Heavy Cross, el éxito de The Gossip. Juzguen ustedes mismos.





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